*El certamen, que desde hace décadas intenta disfrazar su estructura patriarcal con discursos de empoderamiento, vuelve a exhibirse: poder, dinero y política bailando sobre tacones. por Enrique Hernández Alcázar En Tailandia, el eco de los aplausos sonó más falso que la purpurina de la corona. Fátima Bosch, la misma mexicana que semanas atrás fue humillada …















