*Encuestas muestran alta aprobación para Sheinbaum, pero una caída notable en mediciones internacionales recientes.
Por Camel
La presidenta Claudia Sheinbaum, ¿es popular o no? Como dirían los economistas ante cualquier pregunta: depende.
En este caso, depende a quién se lo pregunten.
El Heraldo de México dio a conocer que en la encuesta más reciente realizada por QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group, 7 de cada 10 mexicanos aprueban el gobierno de la presidenta.
La Encuesta de Encuestas hecha por Polls.mx detalló, de igual forma, que Sheinbaum mantiene un 73% de aprobación entre la población mexicana.
Y quizá esas cifras cuadren con lo exhibido en la protesta del sábado pasado convocada por la Generación Z; miles de personas se dieron cita en distintas ciudades del país para demostrar el descontento de los otros 3 de cada 10 mexicanos que no aprueban su gobierno.
Pero como les decía, dependerá de a quién se lo preguntes.
El 30 de diciembre de 2020, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador “presumió” que su gobierno había sido evaluado como el segundo más popular a nivel mundial, detrás del gobierno indio encabezado por Narendra Modi, según Morning Consult.
Así se mantuvo, según esa encuesta, en 2021 y, por lo menos, también en 2022.

Resulta que esa misma medición, colocaba en 2024 a Sheinbaum tamnién en el segundo lugar que ocupaba López Obrador, con un 62% de aprobación; sin embargo, un año después, este noviembre, Sheinbaum tuvo una caída relevante al 41% de aprobación y 53% de desaprobación.
Las razones de esa caída tienen que ver con críticas en materia de seguridad, economía y corrupción, aquella que López Obrador dijo una y otra vez que ya se había acabado; o por lo menos en su cabeza.
Por supuesto, no hay que olvidar que las encuestas son una medición del estado de ánimo de la población en un tiempo determinado, que puede cambiar para bien o para mal en cualquier momento; y también, no debemos olvidar que la popularidad no es igual a los resultados.
Lo notable de aquí es que, en la narrativa, el segundo piso de la 4T ya tiene un importante contrapeso, una pared representada por una herramienta que ellos mismos presumieron; o en términos coloquiales, una cucharada de su propio chocolate.
Ahora, hay que ver quién de la oposición le dará empuje a esa narrativa, porque sino, aunque los números bailen, la movilización guinda hacia el 2027 será imbatible. Otra vez.





