El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea sostener una llamada telefónica con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, según informó el medio digital Axios, citando fuentes anónimas de la administración estadounidense. De acuerdo con estas fuentes, Trump comentó a sus asesores que tiene la intención de hablar con el mandatario venezolano, aunque la comunicación aún no tiene fecha y permanece “en fase de planificación”, en un contexto marcado por presión diplomática, operativos militares y nuevas designaciones de Washington contra Caracas.
Un funcionario estadounidense cercano a las supuestas conversaciones señaló a Axios que “nadie planea entrar y dispararle o secuestrarlo (a Maduro), en este momento”, aunque no descartó escenarios futuros. La información surge después de reportes sobre una nueva etapa en la campaña de presión de la Casa Blanca, que incluye un despliegue militar considerable en el Caribe desde el verano y que, según fuentes citadas por medios, podría incorporar acciones encubiertas.

El lunes, el Departamento de Estado designó al Cártel de los Soles como organización terrorista extranjera (FTO, por sus siglas en inglés). Washington vincula esta organización a altos mandos del Ejército y del gobierno venezolano y asegura que está liderada por Maduro, quien ha rechazado la acusación por considerarla infundada. La designación ocurre tras haber sido catalogada como grupo terrorista global especialmente designado en julio de este año.
La inclusión en la lista FTO permite a la administración Trump utilizar herramientas adicionales para incrementar la presión sobre el gobierno venezolano. Aunque autoridades estadounidenses mencionan la existencia del grupo desde los años noventa, las investigaciones de la Administración de Control de Drogas (DEA) no se oficializaron hasta marzo de 2020, durante el primer mandato de Trump.
Entonces, el Departamento de Justicia señaló formalmente a Maduro y al ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello, como líderes de la organización, y reiteró esta postura en julio. Como parte de estas acciones, Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por información que permita la captura de Maduro y otros presuntos miembros del grupo.
El gobierno venezolano niega la existencia del Cártel de los Soles y acusa a Estados Unidos de difamar para desestabilizar el país. Colombia comparte esta postura, mientras que gobiernos como los de Ecuador, Argentina y Paraguay, así como el Congreso de Perú, reconocen a la banda como organización terrorista. InSight Crime, centro de investigación sobre criminalidad y narcotráfico, describe al grupo como “no jerárquico ni ideológico”, compuesto por una “red difusa de células” incrustadas en instituciones públicas, especialmente en el Ejército.
La tensión entre Washington y Caracas ocurre en medio de un operativo militar sin precedentes en la región en décadas. Desde agosto, Estados Unidos ha desplegado cerca de las costas venezolanas a más de 4 mil militares —incluidos 2 mil marines—, tres destructores (USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson), tres buques de transporte anfibio (USS Iwo Jima, USS San Antonio y USS Fort Lauderdale), el crucero lanzamisiles USS Lake Erie y el submarino nuclear USS Newport News. Además, el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande de la flota estadounidense, se incorporó recientemente a la operación denominada “Lanza del Sur”.
En paralelo, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió el viernes un aviso instando a los vuelos comerciales a extremar precauciones al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe debido a la “situación potencialmente peligrosa” derivada del aumento de actividad militar en la zona. Esta advertencia ha llevado a que varias aerolíneas europeas y americanas cancelen vuelos hacia el país caribeño.





