Trump admite que busca adquirir Groenlandia porque no ganó el Nobel de la Paz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó su intención de anexarse Groenlandia con el hecho de no haber obtenido el Premio Nobel de la Paz, al comunicarlo recientemente mediante una carta enviada al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, en la que explicó cómo y por qué ya no se siente obligado a centrarse en la paz y advirtió de que Washington debe tener “el control absoluto” de la isla para garantizar la seguridad mundial.

La misiva, calificada de insólita por su contenido, fue enviada después de que el Nobel de la Paz, otorgado por un comité independiente y no por el Estado noruego, decidiera conceder la distinción en 2025 a la opositora venezolana María Corina Machado. El jueves pasado, Machado entregó la medalla del premio a Trump, un gesto que provocó el rechazo de la organización de los Nobel y generó una fuerte indignación en Noruega.

En la carta dirigida a Store, el mandatario estadounidense afirma: “Teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz después de haber detenido ocho guerras, ya no me siento obligado a centrarme en la paz”.

En el mismo texto, añade que, “aunque siempre será predominante [pensar en la paz]”, ahora podrá al mismo tiempo “pensar en lo que es bueno y adecuado para los Estados Unidos de América” a la hora de tomar decisiones. Trump sostiene además que el mundo no será “seguro” a menos que Washington tenga “el control absoluto” de Groenlandia, una isla que forma parte del territorio de Dinamarca.

Las declaraciones y decisiones del presidente estadounidense se produjeron en un contexto de creciente inquietud entre sus aliados. Este pasado fin de semana, el republicano incrementó la preocupación de la OTAN al anunciar la imposición de aranceles adicionales del 25% a los países que participan en las maniobras militares en Groenlandia, todos ellos miembros de la Alianza Atlántica.

La semana anterior, ocho Estados europeos habían anunciado el envío de pequeños contingentes de tropas a la enorme isla ártica, que se enfrenta a la amenaza de Trump de hacerse con su territorio incluso mediante el uso de la fuerza militar. En respuesta, esos países —Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido— emitieron un comunicado conjunto en el que advirtieron de que las amenazas “socavan las relaciones transatlánticas”.

La escalada diplomática también provocó el cierre de filas de la Unión Europea. Los embajadores del bloque se reunieron el domingo para discutir las decisiones que podrían tomar en caso de que Trump cumpla sus advertencias. Bruselas, Francia y otros países han pedido que en la réplica europea se valore el uso del instrumento anticoerción, una herramienta que requiere mayoría y permite, entre otras cosas, congelar el acceso a los mercados públicos europeos o bloquear determinadas inversiones.

Asimismo, se debatió la posibilidad de aplicar aranceles adicionales a las importaciones estadounidenses a productos por valor de 93.000 millones de euros, unos gravámenes que habían sido suspendidos tras el controvertido acuerdo comercial con Estados Unidos del pasado agosto, según han confirmado fuentes diplomáticas a EL PAÍS. Los líderes del bloque se reunirán en una cumbre de emergencia este próximo jueves.

La tensión aumentó aún más tras un mensaje publicado por Trump este lunes en su red social, Truth: “La OTAN lleva 20 años diciendo a Dinamarca que ‘tiene que alejar la amenaza rusa de Groenlandia’. Por desgracia, Dinamarca no ha podido hacer nada al respecto. ¡Ahora es el momento, y se hará!“. Ese mensaje fue reiterado por varios altos funcionarios estadounidenses, entre ellos Scott Bessent, el secretario del Tesoro, quien describió a Europa como “demasiado débil” para defender Groenlandia en una entrevista con la cadena de televisión NBC.

La decisión de la premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, de entregar la medalla del premio a Trump suscitó la indignación de políticos y analistas citados por la prensa noruega, que define ese acto como “patético” y “ridículo”.

El gesto también dio pie a un comunicado de rechazo del Comité Noruego el pasado viernes, en el que la institución que otorga el galardón se limitó a señalar que “el Premio Nobel y el galardonado son inseparables”. “Aunque la medalla o el diploma pasen posteriormente a manos de otra persona, esto no altera quién fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz”, remarca el comité. Por lo tanto, zanja, “un premio no puede, ni siquiera simbólicamente, ser cedido o redistribuido”.

La concatenación de estos hechos ha situado la cuestión de Groenlandia y el Nobel de la Paz en el centro de la agenda política internacional, con reacciones inmediatas en Europa y dentro de la propia Alianza Atlántica, en un momento marcado por advertencias económicas y militares y por un intenso debate diplomático entre Estados Unidos y sus socios tradicionales.

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Filiberto Cruz

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