La noche del 21 de diciembre, dos sicarios asesinaron a un hombre mientras cenaba en el restaurante Luau, ubicado en la Zona Rosa de la colonia Juárez, en la Ciudad de México; el ataque ocurrió cuando los agresores le dispararon en repetidas ocasiones y huyeron del lugar, y posteriormente las autoridades confirmaron que la víctima era Óscar Noé Medina González, alias El Panu, identificado como operador de alto rango de la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa y traficante de drogas independiente.
De acuerdo con información ministerial, el ataque ocurrió la noche del domingo dentro del establecimiento, donde el hombre recibió alrededor de 12 disparos. Tras los hechos, elementos de seguridad acordonaron la zona y comenzaron las diligencias correspondientes. Inicialmente, la pareja de la víctima declaró a las autoridades que su nombre era Óscar Ruiz Domínguez, supuesto empresario y socio de una cadena hotelera radicada en Mazatlán, Sinaloa; sin embargo, el cruce de información con autoridades federales y los testimonios de familiares permitieron establecer su verdadera identidad.
Óscar Noé Medina González, nacido en 1983, es señalado por la fiscalía estadounidense como uno de los lugartenientes de mayor confianza de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, alias El Chapito, máximo líder de la célula conocida como Los Chapitos, integrada por los hijos de Joaquín Guzmán Loera. De acuerdo con información publicada por el diario Milenio, existe una acusación federal en su contra en la que se le ubica como el cabecilla de una megaoperación criminal dedicada al trasiego de cocaína, heroína, metanfetamina y mariguana desde México hacia Estados Unidos.

Según el expediente del caso y la acusación presentada en 2015, Medina González dirigió una conspiración de tráfico de drogas que operaba principalmente en las zonas de San Diego y Los Ángeles, en California, de manera independiente a sus actividades con Los Chapitos. La acusación incluye cargos por tráfico de drogas y lavado de dinero junto con al menos otros 25 acusados, quienes participaban en la distribución de narcóticos en territorio estadounidense, así como en el transporte, ocultamiento y envío del dinero producto de la venta de drogas hacia México.
El cuerpo de la víctima fue trasladado al Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses (INCIFO), donde se le practicará la necropsia de ley antes de ser entregado a sus familiares. Las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer el homicidio y dar con los responsables materiales del ataque ocurrido en la Zona Rosa.
De acuerdo con información al interior del caso, El Panu trabajaba desde México y emitía órdenes a colaboradores que operaban en Estados Unidos. Entre ellos se encontraba Nayar Josué Beltrán Campos, quien se encargaba de dirigir depósitos y retiros en bancos estadounidenses utilizados para blanquear recursos del narcotráfico, y que fue extraditado desde México en 2019 tras su detención. Junto con Medina González también operaban desde territorio mexicano Luis Fernando Meza, alias Ferrari, y Carlos Roberto González, alias Chino.

Desde 2023, Óscar Noé Medina González estaba acusado junto con Iván y Jesús Alfredo Guzmán Salazar en la Corte Federal de Manhattan, en Nueva York, por delitos de crimen organizado, tráfico de fentanilo, posesión de armas de fuego y lavado de dinero. Dicha acusación lo colocaba como uno de los principales líderes dentro de la estructura de Los Chapitos, solo por debajo de los hermanos Guzmán Salazar.
La acusación federal detalla que El Panu era responsable de coordinar la seguridad personal de los hijos de Guzmán Loera, así como de proteger laboratorios de droga, rutas de transporte y enfrentar a grupos rivales. “Óscar Noé Medina González, alias Panu, el acusado, es el principal lugarteniente de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, el acusado, y el comandante día a día del aparato de seguridad de Los Chapitos”, señala el documento judicial.
Entre los delitos que se le imputan se encuentran su presunta participación en la tortura y asesinato de tres sicarios de Los Zetas en 2017, el secuestro, tortura y asesinato de dos agentes de la entonces Procuraduría General de la República ese mismo año, así como una agresión contra la Fiscalía de Ciudad Juárez, Chihuahua, en 2022.
Al servicio de Medina González se encontraban los dos principales líderes de Los Ninis, una de las células de sicarios más importantes de Los Chapitos: Néstor Isidro Pérez Salas, alias El Nini, y Jorge Humberto Figueroa Benítez, alias El 27. El primero fue detenido en México, extraditado a Estados Unidos y actualmente negocia un acuerdo de culpabilidad y colaboración con las autoridades de ese país, mientras que el segundo fue abatido durante un enfrentamiento con fuerzas federales en México.
Otro de los encargos atribuidos a El Panu era asegurar la expansión de Los Chapitos en regiones estratégicas para la continuidad de sus operaciones ilícitas. “Entre 2016 y 2022, los sicarios ‘limpiaron’, o en otras palabras, secuestraron, torturaron y asesinaron traficantes de drogas rivales y oficiales de gobierno, en los estados de Coahuila, Michoacán, Sonora, Tamaulipas y Chihuahua”, señala la fiscalía estadounidense.
La muerte de Óscar Noé Medina González ocurre en medio de la disputa interna del Cártel de Sinaloa entre la facción de Los Chapitos y el grupo encabezado por Ismael Zambada Sicairos, alias El Mayito Flaco, heredero del imperio criminal de Ismael Zambada García. Esta confrontación se intensificó por la pugna por el control total del cártel y se agudizó en 2024 tras la entrega de Joaquín Guzmán López a las autoridades de Estados Unidos.





