La noche del 15 de septiembre, se vivió una noche histórica para México, luego de que Claudia Sheinbaum Pardo se convirtiera en la primera mujer presidenta en dar el Grito de Independencia desde el balcón de Palacio Nacional. No sólo fue un acto nunca antes visto por las y los mexicanos, sino que se trató de un discurso y una narrativa visual a favor de la mujer que fue bien recibido por muchas y muchos mexicanos en redes sociales y en el mismo Zócalo Capitalino.
En este sentido, la presidenta Sheinbaum mezcló nombres de mujeres importantes en la Historia de México como Josefa Ortiz y Leona Vicario, dos mujeres relevantes para la Independencia del país, sin embargo, hubo otros dos nombres que levantaron dudas y preguntas sobre ¿Quienes eran y qué habían hecho? Estamos hablando de Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina. Acá te explicamos brevemente quienes fueron ellas y cuál fue su importancia dentro de la historia del país.
Doña Gertrudis, la mensajera espía
Nacida en la isla de Pátzcuaro, Michoacán, María Gertrudis Teodora Bocanegra Lazo Mendoza, fue una pieza clave del movimiento Insurgente durante la Independencia de México, ya que fungió como mensajera y espía en la región purépecha, una tarea que no cualquier persona podría hacer por diversos factores como: distancias, discreción, contactos, conocimiento de sociedad, etc.
Fiel seguidora del movimiento cultural y social de “La Ilustración”, Gertrudis o “Doña Gertrudis” como era conocida, fue integrante del movimiento Insurgente y su labor principal por un buen tiempo fue la de mensajera en diversos puntos del país, llevando noticias relevantes, actualizaciones de batallas y hasta cierto punto, esperanza para quienes estaban en la lucha. Recordemos que llevar mensajes en tiempos de Guerra puede ser considerado como “traición a la patria” y costarte la vida, eso era lo que se jugaba Doña Gertrudis.

Finalmente en una misión en su natal Pátzcuaro, Doña Gertrudis fue descubierta, encerrada y torturada para revelar los mensajes, a los mensajeros y los puntos clave de los Insurgentes, pero ella prefirió dar la vida antes de traicionar a los Insurgentes. Fue así que fue catalogada como espía y fusilada un 10 de octubre de 1817 en la Plaza de San Agustín, en Pátzcuaro.
María Manuela “La Capitana”
Nacida en Taxco de Alarcón, Guerrero, María Manuela Medina, también conocida como Manuela Molina o “La Capitana”, fue una heroína que cansada de las injusticias sociales en los pueblos, se unió a las filas del ejército Insurgente para combatir directamente en batalla.
De extracto indígena y temple indomable, Manuela fue una líder social que levantó comunidades y sumó miles de personas a luchar por su libertad. Recorrió más de 500 kilómetros para reunirse con el General José María Morelos y derivado de su destreza en el campo de batalla, valentía y liderazgo, Manuela fue rápidamente ascendida a Capitana, cargo que la acompañaría hasta el final de sus días. Una de sus batallas mas conocidas de esta heroína, fue la que realizó junto con el General José María Morelos, durante la ocupación del puerto de Acapulco en 1813, un punto clave para la lucha independentista.

Se tiene registro de al menos siete batallas en las que “La Capitana” y su grupo combatieron a los Realistas. Este grupo destacó por su valor, coordinación en diversos actos de batalla y en salvar numerosas vidas en pueblos. Aunque tuvo la posibilidad de ser indultada por parte del Virrey de la Nueva España, Manuela rechazó ese acuerdo y continuó su lucha desde el campo de batalla.
Finalmente durante un enfrentamiento, “La Capitana” fue herida de gravedad y tuvo que resguardase en cama durante varios meses hasta el día de su muerte el 2 de marzo de 1822, tenía 42 años de edad y aunque alcanzó a escuchar la victoria del Ejército Insurgente en la Guerra de Independencia, tristemente para entonces ya vivía en un ambiente de pobreza.





