El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debe considerarse completamente cerrado, en un mensaje dirigido a aerolíneas, pilotos y presuntos grupos de narcotráfico, en medio de una escalada de tensiones con el mandatario venezolano Nicolás Maduro.
La afirmación fue difundida en su red Truth Social, dos días después de adelantar posibles acciones contra redes vinculadas al narcotráfico en territorio venezolano, mientras continúan las advertencias de seguridad y el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Trump publicó el mensaje en el que pidió “a todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas” considerar que el espacio aéreo venezolano está “cerrado en su totalidad”, sin ofrecer más detalles sobre la medida ni sobre su implementación.

La declaración se suma a comentarios hechos el jueves durante una llamada telefónica con militares estadounidenses con motivo del Día de Acción de Gracias, en la que señaló que Estados Unidos comenzará “muy pronto” operaciones para detener por tierra el presunto trasiego de drogas hacia territorio estadounidense.
En la llamada, Trump sostuvo que las fuerzas estadounidenses han buscado disuadir a narcotraficantes venezolanos en las últimas semanas y afirmó que los envíos por mar se han reducido. También señaló que las operaciones por tierra serán más sencillas y están próximas a iniciar. Estas advertencias coinciden con la alerta emitida por la Administración Federal de Aviación (FAA), que pidió a las aerolíneas comerciales extremar precauciones alrededor del espacio aéreo venezolano ante el “empeoramiento de la situación de seguridad y el aumento de la actividad militar” en la región.
En los últimos días, aerolíneas como Iberia, Avianca y TAP han mantenido suspendidos sus vuelos hacia Venezuela, de acuerdo con las disposiciones vigentes y las recomendaciones de seguridad. La situación se desarrolla mientras Estados Unidos sostiene un despliegue militar en el Caribe, encabezado por el portaaviones USS Gerald Ford y una flotilla de destructores de la Marina, componentes de la llamada “Operación Lanza del Sur”, que Estados Unidos atribuye a la lucha contra el presunto tráfico de drogas proveniente de Venezuela.
Desde inicios de septiembre, el gobierno de Trump incrementó la presión sobre el país sudamericano, reforzando su presencia militar con algunos de los portaaviones más grandes del mundo. Washington ha insistido en que sus acciones tienen como objetivo detener el flujo de drogas, mientras Caracas acusa a Estados Unidos de buscar un cambio de régimen.

La tensión ha aumentado a medida que se reporta que las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo más de 20 ataques en el Caribe y el este del Pacífico, en los que han muerto al menos 83 personas señaladas como tripulantes de “narcolanchas”. Hasta ahora, Estados Unidos no ha presentado pruebas públicas de que las embarcaciones atacadas estuvieran vinculadas al tráfico de drogas o representaran una amenaza directa.
En paralelo, el diario The New York Times informó que Trump y Maduro sostuvieron una conversación telefónica la semana pasada, en la que habrían discutido la posibilidad de una reunión en Estados Unidos. La revelación surgió un día después de que Trump reiterara que la intervención para detener el tráfico terrestre era inminente, lo que incrementó aún más la tensión diplomática entre ambos gobiernos.





