Donald Trump anunció el inicio de ataques por tierra en territorio venezolano al finalizar una reunión con su gabinete, celebrada este martes en Washington. El mandatario declaró que comenzarán “los ataques por tierra” porque, según afirmó, “será mucho más fácil así”, asegurando que su equipo sabe “dónde están” y “qué rutas cogen” los narcotraficantes.
Explicó que el objetivo es acabar con los grupos dedicados al tráfico de drogas en Venezuela, a quienes responsabilizó de la muerte de “200.000 estadounidenses el año pasado”.
#URGENTE Trump: “Vamos a empezar los ataques en tierra pronto”
— Andrews Abreu (@AndrewsAbreu) December 2, 2025
“sabemos cuáles son las rutas, sabemos todo sobre ellos, sabemos dónde viven, dónde viven los malos y vamos a empezar con eso muy pronto”. pic.twitter.com/Pa8yPU6Egq
La declaración se produjo en un encuentro en el que también se concentraron las miradas sobre el secretario de Defensa, Pete Hegseth, después de que una investigación periodística lo acusara de ordenar un segundo ataque sobre una presunta narcolancha en aguas internacionales del Caribe el 2 de septiembre.

El hecho, considerado por congresistas de ambos partidos como un posible crimen de guerra, implicaría rematar a combatientes heridos e indefensos. Durante la reunión, Hegseth defendió la operación y afirmó que apenas han comenzado los ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
La Casa Blanca confirmó que el segundo bombardeo mató a los dos supervivientes del ataque inicial, elevando la cifra total a 11 fallecidos. La portavoz Karoline Leavitt atribuyó la orden al almirante Frank Bradley, comandante de las Fuerzas Especiales, en lo que representó un intento explícito de deslindar responsabilidades del titular del Pentágono. Más tarde, Hegseth respaldó públicamente a Bradley en su cuenta de X, afirmando mantener plena confianza en él.
Este martes, el secretario de Defensa reiteró su apoyo al almirante y afirmó que, aunque siguió la operación en directo, se retiró “rumbo a la siguiente reunión” antes de que se efectuara el segundo ataque, asegurando que pasó “más de una hora” entre ambos momentos. Sostuvo que las decisiones se tomaron “en mitad de la niebla de la guerra” y que Bradley “tomó la decisión correcta” al hundir la embarcación. Añadió que los narcotraficantes entienden ahora que no pueden transportar drogas “por mar, o por tierra si es necesario”.
Hegseth, ex presentador de Fox News, afirmó durante la sesión del gabinete que su campaña de ejecuciones extrajudiciales en el Caribe ha sido un éxito. Indicó que la entrada de drogas por vía marítima ha caído “un 91%”, aunque no ofreció datos que respalden esa cifra. Según dijo, el ritmo de operaciones disminuyó porque no han logrado detectar más embarcaciones en tránsito por el Caribe.

Trump abrió la reunión defendiendo su política económica, uno de los puntos más cuestionados de su presidencia a un año de haber asumido el cargo. El presidente responsabilizó a sus adversarios de lo que calificó de “bulo demócrata” sobre el aumento del coste de la vida, pese a que el tema se ha convertido en su principal desafío reciente. Destacó además su política arancelaria, a la que atribuyó parte del desempeño económico de su gobierno.
A continuación, el presidente habló de las reformas aplicadas en la Casa Blanca y aseguró que Washington es ahora una ciudad segura gracias al despliegue de la Guardia Nacional, pese a que dos de sus miembros fueron tiroteados la semana pasada.
Dijo también que merecía el Nobel de la Paz y celebró lo que describió como un “inmejorable estado de salud”, contrastándolo con el de su antecesor Joe Biden. Durante la reunión, Trump insistió en que mantiene un ritmo de trabajo intenso y afirmó que responde a diario a las preguntas de la prensa, a la que llamó “lunáticos muy inteligentes”, mientras aseguraba que sus respuestas resuelven “pequeños problemas” y que “nunca hay un escándalo”.





