Los incendios forestales que azotan desde el fin de semana las regiones del sur de Chile han elevado su balance a 21 fallecidos y más de 20 mil damnificados, según un nuevo reporte oficial entregado este miércoles 21 de enero, mientras el gobierno de México desplegó un contingente de 145 combatientes especializados para apoyar las labores de control.
Las llamas, aún activas en las regiones de Biobío y Ñuble, han destruido aproximadamente 800 viviendas y mantienen a las comunidades en estado de emergencia.

El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, confirmó en conferencia de prensa que la cifra de muertos aumentó de 20 a 21 respecto al reporte del martes 20, registrándose la gran mayoría de las víctimas en las localidades de Lirquén y Penco, en la región de Biobío. El número de personas damnificadas casi se triplicó en relación con el balance anterior, evidenciando la rápida escalada de la tragedia.
En medio de la crisis, y ante la solicitud de apoyo del gobierno chileno, México envió este miércoles 21 de enero una brigada de 145 personas combatientes y técnicas especializadas en manejo del fuego. La Comisión Nacional Forestal (Conafor) detalló que el personal, procedente de 24 estados mexicanos, cuenta con “la formación, experiencia y estándares técnicos necesarios para apoyar las labores de combate y control del fuego en territorio chileno, lo cual contribuye a la protección de vidas humanas, bienes y ecosistemas”. La Conafor añadió que mantiene una estrecha coordinación con su homóloga chilena, la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Mientras la ayuda internacional comienza a llegar, en las zonas afectadas como Punta de Parra, en Biobío, los sobrevivientes han iniciado por su cuenta la reconstrucción de sus viviendas, manifestando quejas por la lentitud en la respuesta oficial. “Vamos a volver a construir y si se viene otro incendio, otra vez se nos va a quemar todo”, señaló a la AFP Joaquín Torres, un carpintero de 32 años que asegura haber podido salvar solo un poco de ropa y un pequeño camión. “Si no deforestan esto, cada 15 años vamos a estar con el miedo latente en cada verano”, agregó.
El presidente Gabriel Boric visitó por segunda vez la región de Biobío este miércoles 21, supervisando la llegada de ayuda como baños químicos y generadores de energía. “Se está trabajando con maquinaria en el despeje de calles y en el retiro de escombros, y se sigue combatiendo el fuego. Todavía estamos en estado de emergencia”, remarcó el mandatario.
Paralelamente, las autoridades investigan el origen intencional de algunos focos. El ministro de Seguridad, Luis Cordero, informó de la detención de un sospechoso este miércoles 20 en la región de La Araucanía, a quien se le incautó “un bidón de cinco litros de combustible”. Otro sospechoso, arrestado el lunes 19, fue liberado. Además, cerca de Concepción, la capital de Biobío, se hallaron envases plásticos con “líquido acelerante” que serían empleados “con la finalidad de generar un incendio”.

En el ámbito político, el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, también recorrió este miércoles 20 zonas afectadas en Biobío y Ñuble, comprometiéndose a asumir las tareas de reconstrucción una vez asuma el mando el 11 de marzo. “La reconstrucción va a recaer en nuestro gobierno (…) no vamos a abandonar a nadie”, sostuvo en declaraciones a periodistas.
La Conafor, en su comunicado, subrayó que el envío de brigadas “reafirma los lazos de colaboración y amistad entre México y Chile, asimismo, fortalece los esfuerzos regionales para hacer frente a emergencias derivadas de los incendios forestales”. México reiteró su compromiso con la cooperación internacional y “la respuesta fraterna ante desastres naturales, en beneficio de los países hermanos de América Latina”.
Esta catástrofe revive la memoria de los devastadores incendios de febrero de 2024 en los alrededores de Viña del Mar, que dejaron 138 muertos, y pone nuevamente en relieve la vulnerabilidad del centro-sur de Chile frente a estos eventos durante el verano austral.





