Reabre al público la pirámide más alta de la Península de Yucatán

La imponente pirámide Nohoch Mul, la estructura más alta de la Península de Yucatán ubicada en la zona arqueológica de Cobá, en Quintana Roo, reabrió sus escalinatas al público este mes de diciembre de 2025 tras años de permanecer cerrada por motivos de seguridad.

La reapertura, autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue posible gracias a la instalación de una nueva escalera de madera que garantiza el acceso seguro a la cúspide de 43 metros, permitiendo a los visitantes volver a ascender sus 114 escalones y contemplar la vasta selva que rodea esta antigua metrópoli maya.

De acuerdo con el director del Centro INAH Quintana Roo, el etnólogo Margarito Molina Rendón, la nueva infraestructura fue diseñada cumpliendo estrictos criterios de conservación.

“La nueva escalera de madera, diseñada por la Coordinación Nacional de Obras y Proyectos, avalada por el Consejo de Arqueología e instalada por carpinteros de Nueva Esperanza, garantiza la protección para que los turistas puedan subir hasta la cúspide de la ‘estructura piramidal más alta del norte de la Península de Yucatán y apreciar el paisaje que ofrece la selva’”, explicó el funcionario en una entrevista a Milenio. Precisó que la escalera fue elaborada con árboles de la comunidad de Noh Bec por artesanos con décadas de experiencia en el manejo de maderas duras de la región.

Foto: @INAHmx

El acceso a la gran pirámide, también conocida como “La Iglesia”, había sido clausurado previamente debido al deterioro y a incidentes de seguridad. “Cerrada desde la pandemia por deterioro, con accidentes como la muerte de una mujer, aunque no recuerdo el año, así como las lesiones ocasionadas a un turista estadounidense lesionado en 2018 y caídas frecuentes por lluvia y desgaste. Se clausuró su acceso un año después para reabrirse en este año”, detalló Molina Rendón.

El proceso para lograr la reapertura incluyó un minucioso trabajo de restauración: “para lograrlo se restauró con un levantamiento minucioso fotográfico y dibujos de todo de cada uno de los daños, para luego intervenir y consolidar cada uno de los escalones de piedra prehispánica”.

Más allá de su impacto turístico, la reapertura simboliza un hito arqueológico que destaca la importancia histórica de Cobá. El etnólogo Molina describió el sitio como una de las ciudades mayas más vastas de su época, con una extensión de 70 kilómetros cuadrados. “Fundada alrededor de 200 a.C., Cobá alcanzó su esplendor entre los años 500 y 1000 d.C., funcionando como ‘una gran metrópoli que se comunicaba con las grandes ciudades, como Chichén Itzá, Ichkabal, Tikal e incluso con Calakmul. Llegando a tener intercambios comerciales y alianzas políticas que llegaban al Golfo de México y el Caribe’”, señaló.

Cobá Foto: @INAHmx

Entre los descubrimientos recientes más significativos en Cobá se encuentra una roca con registros glíficos. “Una roca con registros que marcaba en un grifo, gracias al cual se pudo descifrar la fecha de fundación de Cobá, que fue el año 569 d.C., de origen k’uhul, similar a las de Guatemala, con glifos en excelente estado que emocionaron a epigrafistas como Linda Schele”, afirmó el director del INAH en Quintana Roo. Además, la investigación arqueológica ha revelado un aspecto extraordinario de su gobierno: “Lo más extraordinario, subraya, es que Cobá fue gobernada por cuatro mujeres, un dato desenterrado por arqueólogos como Octavio Esparza”.

Molina Rendón compartió los nombres de estas gobernantes, recuperados por la epigrafía: “Hoy conocemos los nombres de estas cuatro mujeres: Ix C’ak Chen, Ix Wak Jalam Chan, Yo’hl Ik Nal y la poderosa Ix Ch’akChen, Señora que corta pueblos, representada en la estela 26. Ella logró alianzas con Yo’okop y Dzibanché, llegando a tener influencia en el Petén guatemalteco. Las estelas 35 y 26 preservan sus legados”.

La reapertura también tiene una importante dimensión social y económica para las comunidades locales. El director del INAH destacó el diálogo mantenido con los ejidatarios, mencionando en particular a Atilano Ubá, quien dio un “muy emotivo discurso” el día de la inauguración.

Se prioriza la derrama económica local, que incluye servicios como el alquiler de bicicletas y triciclos que los ejidatarios han operado durante aproximadamente 30 años. “Las bicicletas son un servicio que brindan los ejidatarios desde hace que unos 30 años, por lo menos, y ante esos beneficios que le aporta a la comunidad no buscamos ningún conflicto, pues hemos estado colaborando con ellos y hay que mantener el diálogo para el buen funcionamiento de la zona arqueológica”, afirmó Molina Rendón.

Foto: @INAHmx Cobá

No obstante, el funcionario reconoció desafíos logísticos dentro del sitio. “Sin entrar en polémica reconoce que hay muchos bicitaxis en el interior de la zona arqueológica de Cobá brindando servicios a los turistas, solo que, al ir a alta velocidad para ir y venir con la finalidad de hacer una mayor cantidad de viajes, sin importarles molestan a los visitantes que deciden caminar por el sendero que, hay que decirlo, es peatonal”. Este es uno de los temas en los que se busca mantener una relación armónica con la comunidad.

La reapertura de la pirámide Nohoch Mul se enmarca dentro del Programa Promeza impulsado en Quintana Roo, mediante el cual se han consolidado monumentos y mejorado servicios como la señalética y la cobertura en el sitio. Cobá, cuyo nombre significa “agua picada, agua movida” en alusión a los asentamientos junto a lagunas que propiciaron su desarrollo, invita ahora a los visitantes a redescubrir su legado, que incluye gobernantes femeninas, inscripciones fundacionales y la majestuosa pirámide que domina el paisaje del norte yucateco. Con un aumento de visitantes esperado, el sitio promete no solo ofrecer vistas épicas desde su cima, sino también seguir revelando, a través de la investigación continua, las claves de su historia que aún se preservan bajo la tierra.

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Filiberto Cruz

Filiberto Cruz