La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ajustó este diciembre sus proyecciones para México y anticipa que el país crecerá 0.7% en 2025 y 1.2% en 2026, cifras menores a las estimadas en septiembre, debido a factores externos y a la influencia del desempeño económico de Estados Unidos, de acuerdo con su informe más reciente.
El organismo indicó que el crecimiento económico mexicano se moderará durante los próximos años. El nuevo cálculo establece que el Producto Interno Bruto (PIB) aumentará 0.7% en 2025, por debajo del 0.8% previsto previamente, mientras que para 2026 la proyección bajó de 1.3% a 1.2%.
Para 2027, la OCDE estima un repunte hacia 1.7%. Estas cifras contrastan con las publicadas en junio, cuando se proyectó un crecimiento de 0.4% en 2025 y 1.1% en 2026, e incluso con estimaciones anteriores en las que se anticipaba una caída de –1.3% para este año.

Según el informe, uno de los elementos centrales que influyen en estas revisiones es la estrecha relación económica entre México y Estados Unidos. La OCDE advierte que una desaceleración mayor a la prevista en la economía estadounidense, o un endurecimiento de las condiciones financieras, podría afectar directamente las exportaciones mexicanas, así como la inversión. Estos factores representan riesgos adicionales para el comportamiento económico nacional.
En materia de precios, el organismo internacional prevé que la inflación continúe bajando gradualmente, acercándose al objetivo oficial de 3%. No obstante, identifica riesgos como movimientos bruscos en el tipo de cambio o incrementos en aranceles internacionales, que podrían alterar esta tendencia. Sobre el consumo interno, señala que se mantendrá estable gracias al bajo nivel de desempleo y a la disminución progresiva de la inflación. Sin embargo, advierte que la creación de empleo formal muestra señales de desaceleración, particularmente en el sector manufacturero.
Respecto a la inversión, la OCDE señala que la inversión privada registrará una recuperación lenta, influida por la incertidumbre tanto en el contexto nacional como en el internacional. Aunque las tasas de interés han comenzado a disminuir, la inversión pública enfrentará limitaciones debido a la necesidad de reducir el déficit fiscal.

En cuanto al sector externo, el informe indica que las exportaciones mexicanas continúan bajo presión por el aumento de aranceles y por la falta de dinamismo de la economía global. En particular, apunta que el sector automotriz muestra debilidad, aunque otros segmentos manufactureros han registrado avances.
Sobre política monetaria, la OCDE anticipa que el Banco de México continuará con una disminución gradual de las tasas de interés. El organismo proyecta que podrían ubicarse en 6.25% hacia finales de 2026, siempre dependiendo de la evolución de la economía y de las condiciones financieras.
El informe también detalla el comportamiento esperado de las finanzas públicas. La OCDE estima que el déficit, que en 2024 fue de 4.9% del PIB, se reducirá a 3.6% en 2025 y a 3.2% en 2027. Aun así, advierte que la deuda total del país continuará en aumento en los próximos años.
Finalmente, el organismo subraya que México deberá avanzar en diversas reformas para mejorar su desempeño económico. Entre las medidas sugeridas se encuentran fortalecer la recaudación del impuesto predial, ampliar la digitalización de trámites y procesos gubernamentales, y simplificar regulaciones para favorecer la competencia y el crecimiento. Estas acciones, señala el informe, permitirían mejorar el entorno económico y elevar el potencial de crecimiento en los próximos años.





