Jesús Ramírez Cuevas, ex vocero de Andrés Manuel López Obrador, respondió a los señalamientos de corrupción contenidos en el libro Ni venganza ni perdón de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, donde se le atribuye el manejo de una red de presuntos beneficios económicos indebidos y vínculos con empresarios y con Sergio Carmona; el ex funcionario rechazó las acusaciones y afirmó que carecen de pruebas.
En el texto, los autores sostienen que Ramírez Cuevas manejó una red que se enriqueció mediante alianzas con empresarios, así como a través de un decreto para liquidar a trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza que ya habían recibido indemnización. También se asegura que estableció una alianza con Sergio Carmona, ligado al crimen organizado y conocido como el “rey del huachicol”, y que incluso le abrió las puertas de Palacio Nacional para una reunión con el entonces presidente López Obrador.
Ante estas afirmaciones, el ex vocero respondió que los señalamientos difundidos en medios sobre su desempeño como servidor público no han sido acompañados de pruebas. Señaló que los supuestos casos de corrupción, desvío de recursos públicos y relaciones con delincuentes son falsos y atribuyó su difusión a los autores del libro.

Ramírez Cuevas sostuvo que las acusaciones son producto de la imaginación o de la mala fe de quienes escribieron la obra, a quienes vinculó con un interés de afectar al movimiento de la Cuarta Transformación. En ese contexto, cuestionó la trayectoria de Jorge Fernández Menéndez, a quien señaló por haber defendido “la verdad histórica” del gobierno de Enrique Peña Nieto en el caso Ayotzinapa. También afirmó que el periodista se ha distinguido por defender a su jefe, dueño de una televisora al que no le gusta pagar impuestos, además de defender al conservadurismo y financiar a la ultraderecha diario.
Respecto a Julio Scherer Ibarra, indicó que es un abogado que salió del gobierno en medio de señalamientos por tráfico de influencias y extorsión.

El ex vocero reiteró que nunca ha utilizado recursos públicos para fines personales o políticos. En su posicionamiento afirmó: “En mi trabajo en el gobierno nunca he intervenido en la vida de ninguna organización social, sindicato ni movimiento social, siempre he respetado la autonomía de los movimientos y organizaciones sociales y ciudadanas. Toda la vida he rechazado el clientelismo y la corrupción política, así como la destrucción de la naturaleza y la explotación de las personas. Nunca he establecido relaciones personales o políticas con delincuentes, tampoco con empresarios ni banqueros venales que se aprovechan de la necesidad de la gente para expoliarlos y despojarlos”.

Las declaraciones del ex funcionario se dan en el contexto de la publicación del libro Ni venganza ni perdón, en el que se detallan diversas acusaciones relacionadas con su gestión como servidor público. Ramírez Cuevas insistió en que las imputaciones carecen de sustento y negó cualquier vínculo con actos de corrupción o con personas relacionadas con actividades ilícitas.





