Guardia Costera de EE.UU. incauta un tercer petrolero de Venezuela

La Guardia Costera de Estados Unidos incautó un petrolero venezolano luego de perseguirlo durante varias horas en aguas internacionales del Caribe, cerca de Venezuela. Se trata de un buque petrolero presuntamente sancionado identificado como el “Bella 1”. Esta operación constituye la tercera incautación o interceptación de un petrolero en menos de dos semanas, en el marco del “bloqueo” anunciado por el presidente Donald Trump contra embarcaciones que violen las sanciones a Venezuela.

Un funcionario estadounidense confirmó la acción afirmando: ”La Guardia está en persecución activa de un buque de la flota oscura sancionado que forma parte de la evasión ilegal de sanciones de Venezuela”. El funcionario agregó que el buque estaba “enarbolando una bandera falsa y bajo una orden judicial de incautación”.

Otro funcionario detalló durante la tarde de ayer que el buque no había sido abordado aún y que las interceptaciones pueden adoptar diferentes formas, entre ellas navegar o volar cerca de los buques sospechosos. Según reportes de The New York Times, las fuerzas estadounidenses se aproximaron al buque desde la noche del sábado e intentaron interceptarlo luego de obtener una orden de un juez federal, pero el navío continuó su ruta, dando inicio a una persecución marítima prolongada.

La nave fue identificada por medios estadounidenses como el petrolero Bella 1, con bandera de Panamá y bajo sanciones del Departamento del Tesoro desde 2024 por sus vínculos con Irán y el grupo Hezbolá.

El historial del buque sugiere una operación en mercados bajo sanciones. Según el sitio de monitoreo Tanker Trackers, el Bella 1 estaba vacío cuando se acercaba a Venezuela. En 2021, el buque había transportado petróleo venezolano a China, según documentos internos de la empresa estatal venezolana PDVSA. También había transportado crudo iraní anteriormente, según el servicio de seguimiento de buques, lo que consolida su perfil como parte de la llamada “flota oscura” que sirve a países y entidades sancionadas.

Esta es la tercera acción de este tipo en una campaña intensificada. Estados Unidos ya incautó dos buques acusados de transportar crudo venezolano. El primero fue el petrolero Skipper, tomado el 10 de diciembre, un buque de gran tamaño que llegó ayer a la zona de transbordo marítimo de Galveston, cerca de Houston, Texas.

La segunda incautación fue la del petrolero Centuries, interceptado el sábado por la Guardia Costera en una operación que el gobierno venezolano calificó de “robo y secuestro”. Cabe destacar que el Centuries no aparecía en la lista del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de empresas e individuos sancionados al momento de su interceptación.

Sobre la naturaleza de estos buques, Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, ofreció una explicación en una entrevista televisiva ayer. Hassett dijo que los dos primeros petroleros incautados “operaban en el mercado negro y suministraban petróleo a países sometidos a sanciones”, justificando así las acciones estadounidenses como parte de un esfuerzo por aplicar las sanciones internacionales.

Mientras ocurren estas interceptaciones, el gobierno venezolano informó ayer de una operación rutinaria y legal. La vicepresidenta Delcy Rodríguez comunicó la salida de un buque no sancionado de la empresa estadounidense Chevron hacia Estados Unidos, “con estricto apego a las normas y en cumplimento de los compromisos asumidos por nuestra industria petrolera”. Este anuncio subraya la distinción que hace Caracas entre el comercio petrolero permitido bajo exenciones específicas y las operaciones con la “flota oscura” que Washington busca reprimir.

El contexto estratégico de estas acciones se remonta al anuncio del presidente Trump. El pasado 16 de diciembre, Trump anunció un “bloqueo” de todos los petroleros bajo sanciones que entren y salgan de Venezuela, una medida destinada a estrangular los ingresos del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Esta campaña de presión económica se ha complementado con un aumento significativo de la presencia militar estadounidense en la región y operaciones ofensivas.

La campaña de presión de Trump sobre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha incluido un aumento de la presencia militar en la región y más de dos docenas de ataques militares contra buques en el océano Pacífico y el mar Caribe cerca de la nación sudamericana. Al menos 100 personas han muerto en los ataques, según los reportes, lo que indica que la estrategia para hacer cumplir las sanciones ha escalado a un nivel letal, más allá de las simples incautaciones de activos.

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Filiberto Cruz

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