Más de un año después de que fuera condenado y tras enfrentar múltiples complicaciones logísticas, Genaro García Luna se prepara para iniciar formalmente el proceso de apelación de la sentencia dictada en su contra en Estados Unidos reveló el periodista Arturo Ángel en el diario Milenio.
De acuerdo con fuentes de la defensa del ex funcionario, el escrito de alegatos de apertura, firmado por García Luna, será presentado a más tardar el jueves ante la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito, acompañado del expediente completo del proceso judicial.
Con la entrega de esta documentación comenzará el análisis del caso por parte del tribunal de apelación. Previamente, y con autorización concedida por la Corte el pasado dos de diciembre, los abogados defensores encabezados por Cesar de Castro acudieron al penal de super máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, donde se encuentra recluido García Luna, para ultimar los detalles finales del escrito que será sometido a revisión judicial.
Según la información compartida con este medio, el ex secretario de Seguridad Pública se encuentra de buen ánimo y mantiene la confianza en que los argumentos reunidos por su defensa en contra del juicio, el veredicto y la sentencia puedan ser suficientes para lograr la anulación del caso. La apelación se presenta luego de que la defensa agotara los plazos ordinarios y solicitara diversas prórrogas para completar el recurso.
Originalmente, el equipo legal de García Luna contaba con un plazo de 90 días para presentar la apelación, periodo que comenzó a correr después de que notificaron formalmente a la Corte su intención de impugnar la sentencia de 38 años de prisión impuesta el 16 de octubre de 2024. Sin embargo, los abogados solicitaron hasta en tres ocasiones la ampliación de ese plazo, argumentando las dificultades que enfrentaron para comunicarse con su cliente.
Las solicitudes de prórroga se sustentaron principalmente en el constante cambio de centros penitenciarios al que fue sometido García Luna, así como en las restricciones de comunicación que se le impusieron durante distintos momentos de su reclusión. La Corte corroboró la existencia de estos problemas de comunicación, situación que la defensa calificó como extraordinaria e inédita, y concedió las extensiones solicitadas. La última prórroga fijó como fecha límite para la presentación de la apelación el 18 de diciembre.

El proceso de apelación de una condena en Estados Unidos no implica la celebración de un nuevo juicio ni permite la presentación de nuevas pruebas o evidencias. Se trata, en cambio, de un procedimiento técnico y jurídico enfocado en determinar si el juez de primera instancia, en este caso el juez Brian Cogan, de Brooklyn, incurrió en errores legales que pudieran haber influido en el desarrollo del juicio o en la sentencia dictada.
Una vez que la defensa de García Luna presente el escrito con los alegatos correspondientes y los documentos del proceso, la fiscalía contará con un plazo de 30 días para responder. En esa etapa, los fiscales deberán defender la validez del juicio ya realizado y, en su caso, argumentar por qué los posibles errores señalados no tuvieron un impacto determinante en el resultado final.
Posteriormente, la defensa dispondrá de un periodo adicional de entre 14 y 21 días para presentar un escrito de réplica, en el que responderá a los señalamientos y argumentos expuestos por la fiscalía. Concluida esta fase de intercambio de escritos, el tribunal evaluará si el caso amerita la apertura de una etapa de argumentación oral.
En caso de que se considere necesaria dicha fase, un panel de tres jueces citará por separado a un abogado de la defensa y a un fiscal para responder cuestionamientos específicos relacionados con el caso. Tras completar estas etapas, el tribunal de apelación procederá a emitir su resolución, un proceso que puede extenderse de tres a 18 meses, dependiendo de las características y complejidad del asunto.
La resolución del tribunal de apelación puede derivar en tres escenarios distintos: la confirmación de la condena; la devolución del caso al juez de primera instancia para realizar ajustes menores, como modificaciones al monto de la condena; o la revocación del proceso, lo que podría implicar la orden de un nuevo juicio o, en casos extremadamente raros, la liberación del procesado.
En paralelo al avance del proceso legal, fuentes del entorno del ex secretario de Seguridad señalaron que la comunicación con García Luna se ha restablecido de manera paulatina desde su traslado al penal ADX Florence, en Colorado, conocido comúnmente como El Alcatraz de las Montañas Rocosas. A diferencia de otros internos recluidos en ese mismo centro penitenciario, como El Chapo, quien permanece en una zona de aislamiento, a García Luna se le ha permitido cierto margen de convivencia con otras personas y una comunicación más constante con sus representantes legales.
Aunque inicialmente el ex funcionario intentó evitar su reclusión en ese penal de super máxima seguridad, su equipo legal ha manifestado estar conforme, al menos por ahora, con las condiciones de internamiento. De acuerdo con sus abogados, dichas condiciones son considerablemente mejores que las que enfrentó anteriormente en el penal de Lee, en Virginia, donde permaneció durante meses en un área de castigo.





