Alemania y Francia anunciaron este miércoles y jueves, respectivamente, el envío de efectivos militares para participar en una misión europea en Groenlandia esta semana. El despliegue, solicitado por Dinamarca, tiene como objetivo respaldar la soberanía danesa sobre el territorio autónomo ártico, ante las persistentes amenazas del gobierno de Estados Unidos, liderado por Donald Trump, de anexionarse la isla.
La movilización se produce tras una reunión infructuosa entre las partes en Washington y marca una escalada significativa en la tensión diplomática y estratégica en la región ártica.
El presidente francés, Emmanuel Macron, confirmó públicamente la participación de su país este jueves. “Por petición de Dinamarca, he decidido que Francia participará en ejercicios conjuntos organizados por Dinamarca en Groenlandia, la Operación Resistencia Ártica (‘Opération Endurance Arctique’).

Los primeros elementos militares franceses ya están en camino. Otros los seguirán”, publicó Macron en su cuenta de X. Previamente, fuentes del Ministerio francés de Defensa ya habían avanzado la incorporación del país a la misión. Macron convocó un Consejo de Defensa para estudiar la situación en la isla, según indicaron fuentes del Elíseo.
Horas antes del anuncio francés, el gobierno alemán hizo pública su decisión. “A invitación de Dinamarca, Alemania participará con otras naciones europeas entre el 15 y el 17 de enero en una actividad de reconocimiento en Groenlandia”, informó el Ministerio de Defensa de Alemania.
La cartera detalló que “el objetivo es examinar las condiciones para posibles contribuciones militares destinadas a apoyar a Dinamarca con el mismo fin; por ejemplo, en el ámbito de las capacidades de vigilancia marítima”. Junto a Alemania y Francia, otros países como Suecia y Noruega también han indicado que enviarán oficiales para estudiar formas de cooperación que incrementen la seguridad regional.

Este despliegue militar europeo coordinado es una respuesta directa a la crisis desatada por las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump. Este miércoles, antes de un encuentro diplomático clave en Washington, Trump expresó en la plataforma Truth Social que con Groenlandia en “manos” de Estados Unidos, la OTAN será mucho más eficaz y agregó que cualquier otra opción es “inaceptable”.
La reunión en la Casa Blanca, que duró aproximadamente 50 minutos, congregó al vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y al secretario de Estado, Marco Rubio, con el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y a su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt.
Tras el encuentro, las autoridades danesas confirmaron que no se lograron acuerdos sustanciales, más allá de la creación de un grupo de trabajo para abordar lo que calificaron como “discrepancias fundamentales”. La posición danesa se mantiene firme: considera “totalmente inaceptable” cualquier propuesta que no respete la integridad territorial de Groenlandia —un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca— y el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés.
En un movimiento previo a la cita diplomática, el Ministerio de Defensa de Dinamarca había anunciado un incremento inmediato de su presencia militar en Groenlandia y la realización de maniobras en el territorio en colaboración con aliados de la OTAN, citando el aumento de las tensiones en el Ártico. Este refuerzo se alinea con las declaraciones recientes del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien ya había subrayado la necesidad de reforzar la presencia aliada en la isla.
El argumento central esgrimido por la administración Trump para justificar su interés en Groenlandia es de seguridad nacional, alegando la necesidad de contrarrestar la influencia de Rusia y China en la región ártica. Sin embargo, esta justificación ha sido utilizada por varios países europeos, incluidos Alemania y Reino Unido, para promover una mayor colaboración militar aliada en la isla como una forma de aplacar las preocupaciones estadounidenses y, al mismo tiempo, disuadir cualquier intento de anexión unilateral.
La “Operación Resistencia Ártica” y la participación de potencias europeas clave representan un mensaje colectivo de apoyo a la soberanía danesa y un rechazo explícito a las ambiciones territoriales de Washington. La situación coloca a Groenlandia en el centro de una pugna geopolítica de primer orden, tensionando la alianza atlántica y redefiniendo los equilibrios de poder en un Ártico cada vez más codiciado por sus recursos estratégicos y rutas marítimas. El desarrollo de los ejercicios militares y las futuras deliberaciones del grupo de trabajo establecido en Washington serán cruciales para determinar la evolución de esta crisis.





