*Un nuevo análisis de fósiles hallados en África Central ofrece pruebas adicionales de que un ancestro humano caminó erguido hace 7 millones de años
Hace más de dos décadas, un grupo de científicos que realizaba excavaciones en África Central desenterró los restos de 7 millones de años de antigüedad de lo que podría ser uno de los ancestros humanos más antiguos conocidos. En el desierto del norte de Chad solo se recuperaron unos pocos fósiles: un cráneo, un hueso de la pierna y un par de huesos del brazo.
De acuerdo con un artículo publicado por el diario estadounidense The Washington Post, desde el descubrimiento, los investigadores han intentado armar las piezas de este rompecabezas para responder una pregunta fundamental sobre nuestra naturaleza: ¿Aquel antiguo “hombre-simio”, bautizado como Sahelanthropus tchadensis, caminaba principalmente sobre dos pies, como los humanos modernos, o se desplazaba a cuatro patas, como la mayoría del reino animal?
Un nuevo análisis de estos huesos primordiales, publicado este viernes en la revista Science Advances, ofrece evidencia de que el Sahelanthropus fue nuestro primer ancestro conocido en caminar regularmente sobre dos pies. Este hallazgo sugiere que el bipedismo evolucionó muy temprano en nuestro linaje y constituye un sello distintivo de nuestra especie.
El secreto está en el fémur
De confirmarse esta interpretación, la fecha en la que los primeros homínidos se pusieron en pie se retrasaría aproximadamente un millón de años. El estudio, liderado por Scott Williams, morfólogo evolutivo de la Universidad de Nueva York, utilizó tecnología 3D de alta resolución para identificar una característica clave: el tubérculo femoral.
Este pequeño bulto en el hueso del muslo es el punto de inserción del ligamento iliofemoral, el más grande y potente del cuerpo humano, esencial para mantener la postura erguida y estabilizar la marcha.
“Estoy bastante convencido de que esta criatura era bípeda”, afirmó Williams. “Era esencialmente un simio bípedo que poseía un cerebro del tamaño del de un chimpancé y que probablemente pasaba gran parte de su tiempo en los árboles para alimentarse y buscar seguridad, pero que en el suelo se desplazaba sobre dos piernas”.
Un debate que no termina
A pesar de la contundencia de los nuevos datos, es poco probable que el estudio ponga fin a una controversia que ha durado décadas. El debate sobre el Sahelanthropus ha sido intenso desde que el paleoantropólogo francés Michel Brunet halló los restos a principios de los años 2000.
Mientras que algunos científicos celebran el hallazgo como una confirmación de que el bipedismo fue una adaptación temprana, otros se mantienen escépticos. Roberto Macchiarelli, un paleoantropólogo que ha cuestionado anteriormente estos fósiles, sostiene que el fémur está demasiado dañado y deformado por el tiempo como para demostrar con certeza la existencia de dichas características anatómicas. “Las proporciones corporales del Sahelanthropus son 100% similares a las de un simio”, señaló.
Por qué es importante
Ponerse de pie fue un momento crucial en la evolución de nuestros antepasados. Al liberar las extremidades superiores, se permitió el desarrollo de las manos y, eventualmente, el crecimiento de cerebros más grandes capaces de fabricar y utilizar herramientas.
El nuevo estudio refuerza la idea de que el camino hacia la humanidad no fue una línea recta, sino un proceso complejo donde características humanas y simiescas coexistieron durante millones de años. Aunque el Sahelanthropus no se parecía en nada a un humano moderno, su capacidad para caminar erguido lo sitúa en la base misma de nuestro árbol genealógico





