Poco después de las 18:00 horas de este martes 16 de diciembre, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara confirmó el fallecimiento de Mónica Maristain (1962-2025), “editora, periodista y amiga entrañable de la FIL Guadalajara, una figura clave de la difusión cultural en México y América Latina”. El anuncio se realizó en Guadalajara, Jalisco, en el contexto de las actividades de la feria, y dio cuenta de la muerte de una profesional de origen argentino cuya trayectoria estuvo vinculada durante décadas al periodismo cultural, la edición y la escritura, así como a la cobertura y reflexión sobre la literatura en la región.
Debido a su partida, se recuerda la que podría haber sido su última entrevista pública, realizada el pasado 5 de diciembre en la Sala de Prensa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, con motivo de la aparición de su libro Leeré hasta mi muerte (Libreros y Editores Jus, 2025). En ese encuentro, Maristain habló de su relación con la lectura y de la manera en que esta práctica acompañó su vida personal y profesional. El título del libro, que ella misma asumió como una declaración de principios, sintetizó una idea que reiteró en distintos momentos de la conversación.

Editora, periodista y escritora, Mónica Maristain sostuvo un manifiesto personal que expresó de forma directa: “Leer hasta el final, hasta donde alcance la vida”. La frase fue pronunciada sin dramatismo, como una afirmación íntima que, a la vez, reconocía la incertidumbre del tiempo y de las condiciones físicas. “No sé de qué manera uno va a leer hasta su muerte. Puede venir una enfermedad, quedarse uno sin vista, no lo sé. Pero es eso. Esa es la idea”. Estas palabras formaron parte de su reflexión sobre el sentido de la lectura como una práctica constante, atravesada por los límites de la experiencia humana.
En su trayectoria profesional, Maristain fundó la página Maremoto Maristain, un espacio desde el cual ejerció un periodismo cultural independiente. A través de ese proyecto, desarrolló entrevistas, crónicas y textos enfocados en la literatura, los autores y los debates que atraviesan el campo cultural en México y América Latina. Su trabajo periodístico se caracterizó por la conversación directa con escritores, traductores y figuras del ámbito literario, así como por la ampliación de los temas abordados en cada entrevista.

En medio del bullicio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la editora, periodista y escritora reiteró su postura frente a la lectura con las mismas palabras: “Leer hasta el final, hasta donde alcance la vida”. Al repetir esta idea, subrayó su carácter de principio rector, no como consigna solemne, sino como una convicción construida a lo largo de los años. “No sé de qué manera uno va a leer hasta su muerte. Puede venir una enfermedad, quedarse uno sin vista, no lo sé. Pero es eso. Esa es la idea”, dijo nuevamente, reforzando la noción de que la lectura es una práctica sujeta a la fragilidad, pero también a la persistencia.
Durante la presentación de Leeré hasta mi muerte, Maristain explicó que el libro no fue concebido como un tratado ni como un manual. Se trató, según sus propias palabras, de una prolongación natural de su trabajo periodístico de más de cuatro décadas. “Me parece que es un detrás de las notas que hago, la posibilidad de establecer un conocimiento mayor, de investigar más”. A partir de entrevistas realizadas a lo largo de su carrera, el libro articula un recorrido por distintos temas, autores y problemáticas vinculadas con la literatura y la cultura.
En sus páginas, la autora construyó un mapa personal que va de la poesía a los nazis, de Wilcock al sida, de los clásicos a las polémicas contemporáneas. Este recorrido se apoya en conversaciones previas y en la ampliación de asuntos que, en su momento, habían sido abordados de manera más acotada en el formato periodístico. El libro recoge esas indagaciones y las presenta como un conjunto de reflexiones que dialogan entre sí.
Uno de los capítulos que Maristain destacó como especialmente significativo surge de su acercamiento a Rodolfo Wilcock. En el libro, cuenta la historia del poeta argentino que, al sentirse opacado por Jorge Luis Borges, emigró a Italia y decidió cambiar definitivamente de idioma. “Todos los poemas que tenemos ahora de Wilcock están traducidos”, explicó durante la entrevista. Este dato fue el punto de partida para explorar la relación entre lengua, traducción y obra literaria.
La fascinación de Maristain por la vida y la producción de Wilcock la llevó a entrevistar a Guillermo Piro, uno de sus traductores. “Hablamos precisamente de la traducción y de Rodolfo Wilcock”, recordó. En ese gesto de tomar una nota, ampliar un tema y volverlo conversación, se reflejó el método que caracterizó su trabajo: partir del periodismo para profundizar en los contextos, los procesos y las historias que rodean a la literatura.
La confirmación de su fallecimiento por parte de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara marcó el cierre de una trayectoria ligada de manera constante a la difusión cultural. La figura de Mónica Maristain queda asociada a su labor como editora, periodista y escritora, así como a su presencia en espacios de diálogo sobre libros y autores. Su última entrevista, realizada días antes de su muerte, quedó registrada como un testimonio de su relación con la lectura y de la continuidad entre su vida personal y su trabajo profesional.





