El Plaza Hotel convirtió Mi Pobre Angelito en una experiencia real en Nueva York

El Plaza Hotel decidió que la nostalgia no era suficiente… así que la convirtió en una experiencia completa. Su paquete “Home Alone: Fun in New York” básicamente te permite vivir Mi Pobre Angelito 2 desde el mismo lugar donde Kevin se paseó con una tarjeta de crédito que no era suya. O sea: Nueva York, Navidad y cine noventero en modo premium.

La experiencia empieza fuerte: una limusina te recoge para darte un tour de cuatro horas por Manhattan, visitando los spots más icónicos de la película —Empire State, Rockefeller, Central Park, Carnegie Hall, Radio City— todo mientras comes una pizza de queso como si tuvieras 10 años y cero preocupaciones. Es ridículo y perfecto al mismo tiempo. Tal cual la fantasía McCallister.

Al volver al hotel, la habitación sigue con el mood homenaje: mini refri con llave (sí, como en la película), cama enorme y la posibilidad real de pedir un sundae gigante de 16 bolas. Una orden que solo haría alguien con espíritu de niño… o mucho antojo… o ambas.

El paquete está disponible todo el año y cuesta entre 2,100 y 3,500 dólares la noche, dependiendo de la temporada. Caro, sí. Pero también es el tipo de experiencia que no intenta justificarse: es pop culture deluxe, y lo sabes desde que entras.

Al final, el Plaza no solo está vendiendo hospedaje. Está vendiendo ese recuerdo colectivo que todos tenemos guardado: la sensación de ver Mi Pobre Angelito en diciembre, soñar con Nueva York y sentir por un segundo que la ciudad era un playground. Esto es para quienes viajan buscando sensaciones, no solo un check-in. Para quienes quieren vivir una escena, no solo verla.

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Fernanda Aguilar Barragán

Fernanda Aguilar Barragán