Estados Unidos incautó un gran barco petrolero frente a la costa de Venezuela este miércoles, según informó el presidente Donald Trump, quien lo describió como “el más grande jamás confiscado”, en medio de tensiones crecientes entre Washington y Caracas.
El mandatario, que habló al inicio de una mesa redonda con empresarios y altos funcionarios, no detalló qué buque fue retenido, quién era su propietario, cómo se efectuó la operación ni por qué fue interceptado específicamente, aunque afirmó que la medida se realizó “por buenas razones”. Trump indicó además que se publicarán fotografías de la operación y añadió que “asumo que nos quedaremos con el petróleo”.

El presidente republicano, que ha impulsado una campaña de presión contra el régimen de Nicolás Maduro desde su llegada al poder, mencionó que “están pasando otras cosas” y que se conocerán “más adelante”, sin ofrecer explicaciones adicionales. En días recientes, en una entrevista con el medio Politico, Trump afirmó que los días de Maduro estaban “contados”.
Washington acusa al gobierno venezolano de ser un régimen “narcoterrorista” y por ello ha emprendido una campaña militar contra lanchas cargadas de drogas en el Caribe y el Pacífico. Hasta el momento, el gobierno venezolano no respondió a una solicitud de comentarios sobre la incautación del buque.

La acción ocurre mientras se desarrolla una masiva acumulación militar estadounidense en la región, que incluye un portaaviones, aviones de combate y decenas de miles de tropas.
Este despliegue coincide con un aumento reciente en las exportaciones petroleras venezolanas. El mes pasado, Venezuela exportó más de 900 mil barriles diarios, el tercer promedio mensual más alto del año.
Esto fue posible gracias a que la estatal PDVSA importó más nafta para diluir su producción de crudo extrapesado. Pese a la creciente presión sobre Maduro, Washington no ha interferido con el flujo de petróleo del país.





