EE.UU. incauta petrolero venezolano tras persecución en el Atlántico; confisca segundo buque en el Caribe

Estados Unidos ejecutó la incautación de un petrolero vinculado al transporte de petróleo venezolano sancionado, tras una extensa persecución naval y aérea a través del Océano Atlántico que incluyó un intento del buque de enarbolar bandera rusa para evadir la captura. La operación fue confirmada este miércoles por el Comando Europeo de Estados Unidos a través de redes sociales y reportada inicialmente por la agencia Reuters, citando fuentes cercanas al caso.

La incautación fue llevada a cabo por efectivos de la Guardia Costera y las fuerzas armadas de Estados Unidos. El buque, originalmente denominado Bella 1, había sido sancionado por Washington en 2024 por operar dentro de una denominada “flota fantasma”, una red de buques utilizada para transportar petróleo venezolano eludiendo las sanciones internacionales.

La operación no resultó sencilla. Según los reportes, el mes pasado la Guardia Costera de Estados Unidos había intentado incautar el petrolero cuando se encontraba cerca de Venezuela, pero las fuerzas estadounidenses no pudieron abordarlo después de que el barco diera la vuelta y huyera. Este fracaso inicial no detuvo la persecución.

Estados Unidos continuó rastreando al buque mientras este se dirigía hacia el noreste, a través del Atlántico. Para monitorear sus movimientos, se desplegaron aviones de vigilancia P-8 estadounidenses desde la base aérea de Mildenhall, en Suffolk (Inglaterra). Estas aeronaves vigilaron al petrolero durante días antes de su eventual captura, mientras el buque se dirigía hacia el norte y pasaba por la costa del Reino Unido, según datos de vuelo de fuentes abiertas.

Durante la persecución, la tripulación del petrolero intentó un cambio de identidad para complicar la acción legal en su contra. En algún momento, mientras era perseguido, la tripulación pintó una bandera rusa en el casco y afirmó que navegaba bajo protección rusa. Poco después, el buque apareció en el registro oficial de buques de Rusia con un nuevo nombre: el Marinera. Este movimiento tuvo una respuesta diplomática directa: Rusia presentó el mes pasado una solicitud diplomática formal exigiendo que Estados Unidos dejara de perseguir al buque.

Al reivindicar su condición de buque ruso, la legalidad de la incautación del petrolero podría complicarse, pero dos fuentes familiarizadas con el asunto afirmaron que la Administración Trump no ha reconocido dicha condición y considera que el buque es apátrida. Esta postura permitió continuar con los procedimientos que culminaron en la incautación anunciada este miércoles.

La operación subraya los esfuerzos continuos de Estados Unidos por hacer cumplir las sanciones impuestas al sector petrolero de Venezuela, utilizando recursos militares y de inteligencia para rastrear y capturar buques involucrados en el comercio de crudo fuera de los canales autorizados. La larga trayectoria de la persecución, desde aguas cercanas a Venezuela hasta el Atlántico Norte, y el uso de aviones de vigilancia con base en el Reino Unido, ilustran el alcance global de estas operaciones de interdicción.

Por otra parte, las fuerzas estadounidenses confiscaron un segundo petrolero en el Mar Caribe, informaron el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

“En dos operativos realizados hoy antes del amanecer, la Guardia Costera realizó abordajes consecutivos, meticulosamente coordinados, de dos buques cisterna de la “flota fantasma”: uno en el Atlántico Norte y otro en aguas internacionales cerca del Caribe. Ambos buques —el buque cisterna Bella I y el petrolero Sophia— se encontraban atracados en Venezuela o en ruta hacia ese país”, publicó Noem en X.

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Filiberto Cruz

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