El gobierno de Estados Unidos intensificó su ofensiva contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con la captura de un buque cisterna de bandera panameña cargado con crudo venezolano, durante un operativo realizado en aguas internacionales del Caribe, confirmado por autoridades estadounidenses, como parte de las acciones contra el comercio de petróleo sancionado que, según Washington, financia actividades ilícitas en la región.
De acuerdo con la información difundida, el operativo fue llevado a cabo por la Guardia Costera de Estados Unidos y representa el segundo golpe naval contra el gobierno venezolano en menos de diez días, en un contexto marcado por las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre una ofensiva militar y un “bloqueo” a los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela.
La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, confirmó la incautación del buque a través de sus redes sociales. “La Guardia Costera de Estados Unidos, con apoyo del Departamento de Guerra, interceptó un petrolero que había atracado por última vez en Venezuela”, informó. Junto a su mensaje, difundió un video de casi ocho minutos con imágenes aéreas que muestran un helicóptero sobrevolando la cubierta de un gran petrolero en altamar.

Noem reiteró la postura del gobierno estadounidense al señalar: “Estados Unidos seguirá persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región”. En un mensaje posterior, agregó: “Estados Unidos continuará persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región. Los encontraremos y los detendremos”.
La subsecretaria de Prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, aseguró que la embarcación incautada transportaba crudo de la estatal venezolana PDVSA. “El petrolero contenía crudo de PDVSA sancionado. Era un buque de bandera falsa que operaba como parte de la flota fantasma venezolana para traficar petróleo robado”, declaró y posteriormente publicó en la red social X.
La empresa británica de gestión de riesgos marítimos Vanguard indicó que el buque pudo haber sido interceptado al este de Barbados. En tanto, Jeremy Paner, socio del bufete de abogados Hughes Hubbard, con sede en Washington, afirmó que el buque no había sido sancionado previamente por Estados Unidos, lo que, según señaló, marca un nuevo aumento en la presión del gobierno de Trump sobre Venezuela.
De acuerdo con información publicada por The New York Times, la embarcación era un petrolero con bandera panameña que transportaba crudo y que había salido recientemente de Venezuela, encontrándose en aguas del Caribe al momento de la intercepción. Vanguard señaló que se creía que el buque era el Centuries, interceptado al este de Barbados.
Las fuerzas estadounidenses ya habían incautado un petrolero frente a las costas venezolanas la semana pasada, una operación que fue denunciada como “piratería naval” por el presidente venezolano, Nicolás Maduro. En esta ocasión, el gobierno de Venezuela volvió a condenar la acción de Estados Unidos.
En un comunicado oficial, Venezuela denunció el “robo y secuestro” del segundo buque petrolero y acusó la “desaparición forzada” de su tripulación. El pronunciamiento fue difundido por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, quien reiteró la postura del gobierno frente a la operación estadounidense.
Según documentos internos de la petrolera estatal PDVSA, el buque Centuries, que cargó crudo en Venezuela bajo el nombre falso “Crag” y forma parte de la llamada flota oscura, transportaba alrededor de 1.8 millones de barriles de crudo venezolano Merey con destino a China. El petrolero habría zarpado de aguas venezolanas el miércoles, tras ser escoltado brevemente por la Armada venezolana, de acuerdo con fuentes de la compañía e imágenes satelitales obtenidas por el sitio Tanker Trackers.
Los documentos indican que el crudo fue comprado por Satau Tijana Oil Trading, uno de los intermediarios involucrados en las ventas de PDVSA a refinadores independientes chinos. Datos de Tanker Trackers muestran que, hasta esta semana, de los más de 70 petroleros en aguas venezolanas que forman parte de la flota oscura, alrededor de 38 están bajo sanciones del Tesoro estadounidense.
Desde que Estados Unidos impuso sanciones energéticas a Venezuela en 2019, los comerciantes que adquieren petróleo venezolano han recurrido a una “flota en la sombra” de petroleros que camuflan su ubicación o utilizan embarcaciones previamente sancionadas por transportar crudo iraní o ruso.
El gobierno venezolano considera que la operación estadounidense forma parte de una campaña para expulsar a Maduro del poder y para “robar” el petróleo venezolano. En este contexto, Caracas informó que cuenta con respaldo internacional ante la situación.
Venezuela anunció que Irán le ofreció su apoyo tras la intercepción del segundo buque petrolero. De acuerdo con el gobierno venezolano, los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países sostuvieron una llamada telefónica en la que Irán ofreció cooperación “en todos los ámbitos” para enfrentar “la piratería y el terrorismo internacional que Estados Unidos busca imponer mediante la fuerza”.
“Venezuela recibió una muestra plena de solidaridad del gobierno de la República Islámica de Irán”, declaró el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yván Gil. El funcionario recordó que Irán ha auxiliado en el pasado a Venezuela con envíos de combustible, alimentos y fármacos.
Asimismo, China y Rusia, considerados aliados estratégicos de Venezuela, expresaron esta semana su solidaridad con el gobierno de Nicolás Maduro. La relación entre Irán y Venezuela, según se recordó, se fortaleció desde la llegada al poder de Hugo Chávez y continuó durante la administración de Maduro.





