*El titular del Departamento de Estado, Marco Rubio, ha declarado que es necesario dar una continuidad en el gobierno pero bajo múltiples condiciones y solo de forma temporal.
Delcy Rodríguez, quien hasta antes de la captura de Nicolás Maduro era vicepresidenta de Venezuela, ha asumido formalmente la conducción ejecutiva de dicho país tras ser ratificada por la Corte Suprema. Sin embargo, este ascenso no llega como un ejercicio de soberanía tradicional, sino como el resultado de un acuerdo de transición condicionado y supervisado directamente por la administración de Donald Trump, según lo informado por funcionarios estadounidenses.
Tras semanas de hermetismo y negociaciones en canales terciarios, se ha confirmado que Rodríguez operará bajo un esquema de “vigilancia activa” por parte del Departamento de Estado y organismos internacionales. Fuentes cercanas a la Casa Blanca indican que el reconocimiento de su gestión está sujeto al cumplimiento estricto de una hoja de ruta trazada desde Washington.
El presidente Donald Trump, manteniendo su política de “presión máxima” pero con un enfoque de resultados transaccionales, habría dejado claro que cualquier desviación de los acuerdos resultará en la reactivación inmediata de sanciones individuales y sectoriales.
Según documentos filtrados y declaraciones de analistas en Washington, el mandato de Rodríguez está sujeto a tres pilares innegociables:
- Auditoría de Recursos: Todas las operaciones financieras de la estatal PDVSA y el Banco Central de Venezuela estarán bajo la supervisión de observadores técnicos externos para garantizar que los fondos no se desvíen hacia redes de corrupción o influencias extranjeras rivales.
- Apertura de Asistencia Humanitaria: La entrada masiva de suministros médicos y alimentarios será gestionada sin la intervención de las estructuras partidistas, permitiendo que la ayuda llegue directamente a la población civil bajo estándares internacionales.
- Calendario de Institucionalización: El compromiso de convocar a un proceso electoral transparente, con observación internacional de alto nivel, en un plazo no mayor a 18 meses.
Reacciones
En Washington, la postura es de cautela. El gobierno de Trump ha enfatizado que este no es un “cheque en blanco”. “La señora Rodríguez está al frente por una necesidad de estabilidad operativa, pero las llaves de la economía venezolana y su reintegración al sistema financiero global siguen estando en manos de Estados Unidos”, señaló una fuente del Consejo de Seguridad Nacional.
En las calles de Caracas, la noticia ha sido recibida con una mezcla de incertidumbre y pragmatismo. Mientras el sector oficialista intenta presentar el movimiento como una continuidad administrativa, la presencia de “condiciones externas” es evidente en el discurso moderado que Rodríguez ha adoptado en sus primeras intervenciones, evitando la retórica de confrontación que caracterizó años anteriores.
***





