El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro deberá cumplir la condena de 27 años de cárcel impuesta por su participación en la trama que buscaba impedir la investidura del actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, en 2022. La corte suprema informó este martes que el ex mandatario agotó todas las posibilidades de impugnación dentro del sistema judicial brasileño, luego de que su defensa no presentara un segundo recurso para revertir el fallo.
Bolsonaro, de 70 años, permanece desde el sábado en detención preventiva en un complejo policial en Brasilia, bajo el argumento del tribunal de que existe un supuesto riesgo de fuga. Antes de esta decisión, el ex presidente había permanecido tres meses bajo arresto domiciliario, periodo que concluyó después de que intentara quemar con un soldador la tobillera de monitoreo colocada como parte de las medidas judiciales. Según la defensa, este acto se debió a un episodio de “confusión mental” causado por medicamentos, una justificación que la corte suprema rechazó.
La corte certificó este martes que las sentencias “quedaron en firme” tanto para Bolsonaro como para dos de sus ex subordinados involucrados en la misma conspiración. El documento del tribunal, obtenido por la AFP, establece que no queda pendiente ningún recurso interno para frenar la ejecución de la pena, por lo que ahora corresponde definir el lugar donde el ex jefe de Estado cumplirá su condena.

La acusación por el intento de golpe de Estado se basa en una trama que, según la corte, buscó sembrar dudas sobre la validez de las elecciones de 2022 con el objetivo de declarar un estado de excepción que impidiera la toma de posesión de Lula da Silva. El plan contemplaba incluso asesinar a Lula y a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, aunque no llegó a concretarse debido a la falta de respaldo entre los altos mandos militares.
La defensa de Bolsonaro ha reiterado que recurrirá la sentencia en instancias internacionales. Además, ha solicitado en varias ocasiones que se le otorgue la posibilidad de cumplir la pena en prisión domiciliaria debido a su estado de salud. El ex presidente presenta secuelas de una puñalada recibida durante la campaña presidencial de 2018 y continúa bajo tratamiento con diversos medicamentos para atender complicaciones derivadas de esa lesión abdominal.
Mientras el tribunal determina el lugar en el que Bolsonaro deberá purgar la pena, continúa también la situación judicial de sus dos ex subordinados condenados en el mismo caso, quienes igualmente agotaron los recursos posibles dentro de la corte suprema brasileña. Con la certificación de sentencia firme, el proceso entra en su fase de ejecución penal.





