Apagones en Cuba agravan tensión tras amenaza arancelaria de Trump

Los cortes masivos de energía eléctrica en Cuba marcaron la jornada de este viernes, cuando amplios sectores de la población despertaron sin conocer que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había amenazado con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a la isla, una advertencia que comenzó a difundirse a lo largo del día en La Habana y otras regiones, generando preocupación, ira y angustia en un contexto de crisis energética y económica prolongada.

La noticia se conoció en medio de apagones generalizados que afectan a la capital cubana por más de 10 horas diarias, situación que se ha intensificado en las últimas semanas. A medida que la información se propagó, numerosos ciudadanos expresaron su rechazo a la advertencia estadounidense, al considerar que la medida profundizaría las dificultades que ya enfrentan debido a las sanciones de Washington y a la escasez de combustible que limita el funcionamiento del sistema eléctrico.

“Esto es una guerra”, afirmó Lázaro Alfonso, diseñador gráfico jubilado de 89 años, quien describió a Trump como el “sheriff del mundo” y señaló que la situación se asemeja al Viejo Oeste, donde, dijo, “todo se vale”. Alfonso recordó que vivió la severa depresión económica de la década de 1990, conocida como el “Periodo Especial”, tras los recortes en la ayuda soviética, pero sostuvo que el escenario actual es más grave por la magnitud de los apagones, la falta de bienes básicos y la escasez de combustible. “Aquí en Cuba, lo único que nos falta… es que nos caigan las bombas”, expresó.

De acuerdo con el diario oficial Granma, para cubrir la demanda pico de energía eléctrica prevista para el viernes se requieren 3 mil 100 megawatts (mw), mientras que la disponibilidad real alcanza apenas mil 325 mw, lo que equivale a solo 42.7 por ciento de lo necesario. Esta brecha explica la extensión y frecuencia de los apagones que afectan tanto a los hogares como a las actividades productivas y de servicios.

La presión anunciada por Trump se suma a un escenario ya complejo para la población cubana, que ha visto deteriorarse sus condiciones de vida a raíz de los prolongados cortes de electricidad y las crecientes dificultades para adquirir combustible. En La Habana, las gasolinerías que venden combustible en dólares registraron filas de varias cuadras este viernes, según constató la AFP, reflejando la alta demanda y la limitada oferta.

Entre los jóvenes también se manifestó la inquietud por el posible impacto de la medida. Jorge Grosso, estudiante universitario de 23 años, consideró que es necesario “negociar y ver cuáles son las condiciones que tiene (Trump), porque al final nos están asfixiando”. El joven relató que hizo fila durante “casi 24 horas” para comprar gasolina y advirtió que, si se llegara a cortar el suministro de petróleo al país, “lo que se viene va a estar duro, muy duro”.

Cuba atraviesa desde hace seis años una grave crisis económica caracterizada por la escasez de productos básicos y apagones prolongados. Esta situación obedece a una combinación de factores, entre ellos el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, vigentes desde 1962, la baja productividad de su economía centralizada y el colapso del turismo, uno de sus principales generadores de divisas.

En los últimos cinco años, el producto interno bruto (PIB) cubano ha caído 11 por ciento. Paralelamente, el gobierno enfrenta una severa falta de divisas que dificulta garantizar servicios sociales básicos, como el funcionamiento estable de la red eléctrica, el mantenimiento del sistema sanitario y el suministro de productos subsidiados a la población.

A lo largo de su historia reciente, Cuba ha enfrentado a 13 administraciones estadounidenses en un contexto mayoritariamente hostil. Solo durante el segundo mandato de Barack Obama se produjo un acercamiento diplomático entre La Habana y Washington. Sin embargo, ese proceso concluyó tras la primera llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en el periodo 2017-2021, cuando reforzó de manera significativa el embargo que Estados Unidos aplica contra la isla desde 1962.

En este escenario, los apagones masivos y la amenaza de nuevas presiones económicas desde Washington se combinan para profundizar la incertidumbre de la población cubana, que continúa enfrentando restricciones energéticas, escasez de combustible y dificultades cotidianas para cubrir sus necesidades básicas.

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Filiberto Cruz

Filiberto Cruz