Anuncian Coatlicue, la supercomputadora pública mexicana más grande de América Latina

El gobierno federal presentó el proyecto de supercomputadora pública Coatlicue. El director de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), José Peña Merino, detalló en la conferencia matutina que la máquina tendrá una inversión de 6 mil millones de pesos y se construirá en un plazo de 24 meses como parte del Plan México.

Según el funcionario, Coatlicue estará compuesta por alrededor de 14 mil unidades de procesamiento gráfico (GPU), 375 mil computadoras y una capacidad de procesamiento de 314 mil billones de operaciones por segundo, cifras que colocarán al equipo como la supercomputadora más poderosa de América Latina.

Peña Merino explicó que la infraestructura integrará 14 mil 480 procesadores y alcanzará un rendimiento medido en petaflops equivalente a mil billones de operaciones por segundo, con lo que superará en siete veces a Pegasus, la supercomputadora privada más grande de AL que está en Brasil, que alcanza 42 mil billones de operaciones por segundo. El titular de la ATDT describió el proyecto como una “computadora que ninguno de nosotros ha visto en su vida” y afirmó que estará construida en México dentro de dos años.

De acuerdo con la información oficial, Coatlicue tendrá una capacidad de procesamiento de 314 mil billones de operaciones por segundo y funcionará sobre ejes estratégicos definidos para aplicaciones públicas y privadas.

Peña Merino detalló cuatro usos centrales: resolver problemas públicos que requieren alta capacidad de cómputo (como predicciones climatológicas, planeación agrícola y soberanía alimentaria); impulsar investigación científica de punta en sectores estratégicos en colaboración con instituciones como el Instituto Politécnico Nacional y centros de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación; apoyar proyectos emprendedores que necesiten procesamiento masivo de datos; y dar servicio a la iniciativa privada para generar un modelo autosustentable y financieramente viable.

Entre las aplicaciones públicas previstas figuran predicciones meteorológicas de alta precisión, planeación de siembras y cosechas para fortalecer la soberanía alimentaria, procesamiento de datos energéticos —incluyendo petroleros y de gas—, análisis masivo de información fiscal, aduanera y presupuestal para prevención de corrupción, así como usos en salud que van desde investigación biomédica hasta simulaciones clínicas.

Peña Merino señaló que la supercomputadora permitirá contar con capacidades que hoy son inaccesibles para numerosos proyectos de investigación y emprendimiento.

El desarrollo del proyecto contará con acompañamiento técnico de dos centros de referencia internacional: el Centro de Supercómputo de Barcelona y el Centro para el Desarrollo Avanzado de la India, ambos descritos como públicos. México ya firmó convenios de cooperación y más de mil investigadores nacionales han participado en programas de formación en Barcelona, según la ATDT. Peña Merino indicó que Coatlicue será operada por ingenieros, científicos y estudiantes mexicanos, quienes recibirán capacitación específica para garantizar la soberanía tecnológica del sistema.

El plan incluye además la creación de un programa de formación de emprendedores que puedan aprovechar la capacidad de cómputo de Coatlicue para proyectos de innovación y comercialización de servicios avanzados. La intención anunciada por la ATDT es que parte de la operación responda a un esquema autosustentable en el que la supercomputadora atienda también demandas del sector privado bajo un marco que permita la recuperación parcial de la inversión pública.

La ubicación física de la supercomputadora será definida en enero mediante un proceso colegiado que considerará criterios técnicos y ambientales, entre ellos capacidad hídrica, conectividad y modelos de reciclaje de agua. Estos factores formarán parte de la decisión para fijar la sede definitiva del centro de cómputo.

En el contexto nacional, la capacidad anunciada para Coatlicue contrastará con la potencia de Yuca, la supercomputadora más poderosa actualmente en México, ubicada en la Universidad de Sonora con 2.3 petaflops. Peña Merino afirmó que Coatlicue multiplicará por más de cien esa potencia, lo que, según el anuncio oficial, colocaría al país en una posición destacada en materia de supercómputo en la región.

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Filiberto Cruz

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