Acusa Caro Quintero incomunicación y confinamiento extremo en Brooklyn

*El capo es tratado como terrorista sin justificación, dicen sus abogados. Piden a juez levantar medidas o citar a audiencia para debatir el tema.

Arturo Angel

La defensa del narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero acusó ante la Corte de Brooklyn que su cliente, encarcelado en una prisión metropolitana de Nueva york desde marzo, se encuentra sometido a condiciones de internamiento extremos y a una incomunicación casi total, como si se tratara de un terrorista extremo.

En una moción por escrito presentada dirigida al juez a cargo del caso, Frederic Bloc, el abogado Mark DeMarco a nombre del equipo defensor (compuesto en su totalidad por abogados designados por la Corte) solicitó una modificación de las condiciones de encarcelamiento a Quintero, pues dichas restricciones no solo hacen imposible una defensa adecuada, sino que ponen en riesgo la salud física y mental de su cliente.

“El Sr. Quintero está esencialmente confinado en una celda pequeña y sin ventanas. Permanece solo en esta celda 23 horas al día de lunes a viernes; los fines de semana está confinado las 24 horas del día y no se le permite hacer ejercicio. Sus comidas se le entregan a través de una ranura en la puerta; come solo. La luz permanece encendida en todo momento. Con un aire acondicionado irregular, a menudo carece de suficiente ropa de abrigo o mantas para evitar temblar”, señala la carta de los abogados.

En el oficio de 18 páginas se explica que la fiscal general de los Estados Unidos ordenó para Caro Quintero la imposición de las llamadas Medidas Especiales Administrativas (SAMs) por sus siglas en inglés, que es un régimen de encarcelamiento extremo diseñado sobretodo para terroristas encarcelados.

Las SAMSs implican no solo el aislamiento del interno dentro del centro penitenciario, sino que restringen de forma significativa su contacto con el exterior bajo el supuesto de evita que a través de familiares y abogados la persona pueda planear actos de terrorismo. Este es el esquema que se ha aplicado a Caro Quintero, quien actualmente tiene 72 años de edad.

“Desde su llegada a este distrito en febrero de 2025, su único contacto con su familia ha sido una o dos breves llamadas telefónicas monitoreadas con familiares en México. Los únicos visitantes del Sr. Quintero han sido los integrantes de su equipo de defensa designado por el tribunal. Además, desde la imposición de las SAMs, al Sr. Quintero no se le ha permitido ni siquiera un contacto indirecto con su familia, ya que a su equipo de defensa se le prohíbe difundir comunicaciones suyas a terceros”, indicaron sus abogados.

A lo anterior se suma que Caro solo habla español y que casi la totalidad de los guardias a cargo de su vigilancia no son hispanos ni comprenden este idioma, por lo que la comunicación con ellos en el mejor de los casos es a través de ciertos gestos.

Y aunque en el papel podría tener acceso a una televisión esta no se le ha proporcionado. Quintero solo cuenta con un aparato de radio que, según sus abogados, prácticamente no utiliza pues la mayor parte de las estaciones están en inglés.

Medidas se basan en “mitos”; piden cambios

Los defensores indicaron que estas condiciones de encarcelamiento de su cliente se han impuesto sin que el Departamento de Justicia haya elaborado una justificación adecuada, lo que las convierte en un castigo extremo por adelantado a para una persona que todavía no es condenada y a la que se le debe presumir inocente.

“El gobierno ha impuesto estas restricciones a la defensa sin demostrar que el Sr. Quintero vaya a, o pueda, utilizar a sus abogados para facilitar actos de terrorismo o cualquier otro acto que “implique el riesgo de muerte o lesiones corporales graves para personas, A riesgo de decir lo obvio, el Tribunal ha designado a abogados defensores para representar al Sr. Quintero. Ni los abogados defensores ni su personal conocían previamente al Sr. Quintero, y el gobierno no ha presentado prueba alguna de que el Sr. Quintero haya intentado manipular a sus abogados” indicaron los litigantes.

En su oficio los litigantes subrayan que tampoco se han demostrado condiciones previas que hagan pensar que Caro Quintero es un interno peligroso, Ni en larga estancia en prisión en México ni en los meses que lleva en Estados Unidos hay intentos de fuga ni cualquier otro incidente que se le atribuya.

“Las alegaciones del gobierno en la acusación formal (Indictment), el memorando de detención (Detention Memorandum) y las SAMs perpetúan los mitos y leyendas que han rodeado al Sr. Quintero durante años. Sin embargo, el gobierno no ha presentado ejemplos concretos de violencia contra testigos ni de actividad delictiva continuada mientras ha estado bajo custodia. Dado que las SAMs no demuestran de manera fáctica que el Sr. Quintero represente un peligro de actividad delictiva o de fuga, sus restricciones carecen de justificación” señala el documento.

En ese contexto y para evitar que los derechos constitucionales de los que goza Caro Quintero n Estados Unidos sigan siendo violados, los defensores solicitaron al juez Fredercic Block que ordene el cese de dichas medidas, o que cite a una audiencia para que el tema sea debatido con la presentación de argumentos y evidencia.

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Arturo Ángel

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