El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue abucheado de forma mayoritaria por el público este domingo durante el partido de la NFL entre los Washington Commanders y los Detroit Lions celebrado en el Northwest Stadium, ubicado en las afieras de la capital. El hecho ocurrió cuando Trump, invitado por el empresario y propietario del equipo local, Josh Harris, hizo su aparición en el recinto minutos antes del descanso y su imagen fue proyectada en las pantallas del estadio.
Trump llegó al estadio con el marcador mostrando un 10-22, acompañado, entre otros, por el presidente del Congreso, Mike Johnson. La reacción del público ante su presencia fue predominantemente de abucheos, mezclados con algunos aplausos. Minutos antes de su entrada al palco, su avión presidencial, el Air Force One, que realizaba el trayecto desde Florida a Washington, ejecutó un sobrevuelo a baja altura sobre el estadio, maniobra que también fue recibida con sonoras muestras de desaprobación por parte de los asistentes.
Tras aterrizar y en declaraciones recogidas por la prensa, Trump se refirió al vuelo: “¿Ha sido el mejor sobrevuelo de la historia? Nadie ha hecho uno así. Son los mejores pilotos del mundo. Dicen que quien pilota el Air Force One es el mejor, y eso es justo lo que acabamos de ver. Fue increíble”.
Abuchean brutalmente a Trump en juego de footballpic.twitter.com/qsPAumtNJa
— Ed Figueroa (@EdFiCa) November 10, 2025
Posteriormente, ya durante el descanso del encuentro, el expresidente participó en una ceremonia de carácter militar en el campo. En ese momento, y por tercera vez durante el evento, fue objeto de una nueva ronda de abucheos por una parte significativa de los espectadores. La asistencia de Trump al partido coincide con la información revelada por la cadena ESPN, que indica que el mandatario tiene interés en que el nuevo estadio que los Washington Commanders se encuentran construyendo en la capital lleve su nombre.
La presencia de Trump en eventos deportivos se ha vuelto más frecuente durante su segundo mandato, una práctica no habitual entre los expresidentes estadounidenses. No obstante, el expresidente enfrenta un alto índice de impopularidad en el área metropolitana de Washington, una región que vota de manera abrumadoramente por el Partido Demócrata y que ha sido afectada por despidos masivos en el Gobierno federal y por un cierre administrativo que se prolonga desde hace más de un mes.
Al finalizar el partido, y mientras se disponía a abandonar el estadio, Trump saludó a un grupo de seguidores que se congregó a su paso. Entre ellos se encontraba un niño vestido con la jersey y la gorra oficiales de los Washington Commanders. En un gesto distendido, el expresidente realizó su característico baile antes de estrechar la mano del pequeño, a quien posteriormente obsequió con su moneda de acceso presidencial. Este momento de interacción contrastó con la recepción general que tuvo a lo largo de la tarde en el Northwest Stadium.





