El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que nominará a Kevin Warsh, exgobernador de la Reserva Federal (Fed), como próximo presidente del banco central, decisión dada a conocer a primera hora de la mañana en su plataforma Truth Social, antes de la apertura de Wall Street, en un contexto de presiones del mandatario para reducir las tasas de interés y tras la más reciente decisión de la Fed de mantenerlas sin cambios.
“Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo, y no me cabe duda de que se convertirá en uno de los grandes presidentes de la Fed, quizás en el mejor”, escribió Trump en su mensaje. El anuncio se produjo mientras los mercados financieros aguardaban su decisión con expectativa.
Desde su regreso a la presidencia hace un año, Trump ha mantenido enfrentamientos con el actual presidente de la Fed, Jerome Powell, a quien ha exigido reducir las tasas de interés. En su última reunión esta semana, la Reserva Federal decidió mantener sin cambios los tipos de interés de referencia en un rango de 3.50% a 3.75%.

Kevin Warsh, oriundo de Nueva York, ha intensificado recientemente sus críticas a la Reserva Federal y ha respaldado varias de las posiciones de Trump y su administración. Antes de su paso por la Fed, trabajó como banquero de fusiones y adquisiciones en Morgan Stanley.
Durante el primer mandato de Trump, Warsh fue considerado para encabezar la Fed en sustitución de Janet Yellen, aunque finalmente el gobierno se decidió por Jerome Powell. Warsh fue gobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011. También integró la administración del expresidente George W. Bush como asesor de política económica de la Casa Blanca de 2002 a 2006, antes de ser nominado para la Junta de Gobernadores de la Fed.
Mientras Trump continúa pidiendo tasas de interés más bajas para impulsar la economía, la atención se centra en la manera en que Warsh podría defender la independencia del banco central frente a la política. La Fed es un organismo independiente del gobierno de turno y tiene como mandatos mantener a raya la inflación y buscar el pleno empleo, utilizando como principal herramienta los niveles de las tasas de interés.

En paralelo, Trump ha intentado destituir a la gobernadora de la Reserva Federal Lisa Cook por supuestas irregularidades hipotecarias. Esta acción derivó en una batalla legal que podría ser determinante para establecer cuánta discreción tiene el presidente para remover a altos funcionarios del banco central.
La administración Trump también inició una investigación sobre Powell por las reformas en la sede de la Reserva Federal. El actual titular de la Fed ha denunciado esta pesquisa como una amenaza a la independencia de la institución.
De acuerdo con la información disponible, los meses recientes han estado marcados por ataques personales de Trump hacia gobernadores del banco central. Esta situación ha alimentado un temor generalizado entre inversores sobre la posible afectación a la independencia de la política monetaria de la Fed, con eventuales implicaciones para la inflación en la economía estadounidense.
En el proceso de selección para la presidencia de la Fed, Warsh superó a otros tres nombres que eran considerados por el mercado: el gobernador de la Fed Christopher Waller; Rick Rieder, del grupo de inversiones BlackRock; y Kevin Hassett, principal asesor económico de Trump.
El nombramiento del presidente de la Reserva Federal debe ser confirmado por el Senado. Aunque el Partido Republicano cuenta con mayoría, el futuro de la Fed es uno de los temas en los que algunos legisladores oficialistas han manifestado desacuerdos públicos con Trump.
El senador republicano Thom Tillis, integrante de la comisión que interrogará al candidato, señaló que no aprobaría ningún nombramiento mientras el procedimiento judicial contra Powell no sea descartado. Por su parte, legisladores demócratas acusan al presidente de intentar colocar “marionetas” en la Fed para tomar el control.
Las tasas de interés más bajas abaratan el crédito, lo que fomenta el consumo y la inversión y aumenta la dinámica económica, en un escenario donde la conducción de la política monetaria continúa en el centro del debate en Estados Unidos.





