Trump informó que dialogó con Delcy Rodríguez; “es una persona fantástica”, dijo el republicano

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó una conversación telefónica con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, este miércoles 14 de enero, destacando una cooperación bilateral para la “estabilización” del país sudamericano. El diálogo se produce en un contexto inédito marcado por la captura y extradición del anterior mandatario venezolano, Nicolás Maduro, a Estados Unidos.

Trump describió a Rodríguez como una “persona fantástica” y detalló que la llamada se realizó durante la mañana. A través de sus redes sociales, el mandatario republicano enfatizó los avances en la relación.

“Estamos logrando avances extraordinarios mientras ayudamos a Venezuela a estabilizarse y recuperarse. Se abordaron muchos temas, como el petróleo, los minerales, el comercio y, por supuesto, la seguridad nacional. Esta alianza entre Estados Unidos y Venezuela será espectacular para todos. Venezuela pronto volverá a ser grande y próspera, ¡quizás más que nunca!”, escribió Trump en sus redes sociales.

Por su parte, Delcy Rodríguez, quien asumió el Poder Ejecutivo tras la captura de Maduro, divulgó que la conversación fue cordial y que abordaron temas en beneficio de ambas naciones. La jefa de Estado encargada no ofreció más precisiones sobre los acuerdos concretos alcanzados.

Este contacto diplomático de alto nivel ocurre en medio de una redefinición del panorama político venezolano. Nicolás Maduro fue capturado el 3 de enero junto a su esposa, Cilia Flores, durante una operación de Estados Unidos en Caracas. Fue trasladado posteriormente al Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, en Nueva York, donde enfrenta cargos federales. Rodríguez se ha referido a Maduro como “rehén” en declaraciones previas.

La llamada también sigue a un reciente episodio de tensión narrativa. A inicios de esta semana, Delcy Rodríguez reiteró públicamente su autoridad al frente del gobierno, luego de que Donald Trump publicara una imagen manipulada de su perfil en Wikipedia, en la que se atribuía el cargo de “presidente interino de Venezuela” en enero de 2026.

“Desde acá nosotros ratificamos y reafirmamos la soberanía y la independencia de Venezuela. He visto por allí caricaturas en Wikipedia de quién manda en Venezuela. Aquí hay un gobierno que manda en Venezuela”, manifestó Rodríguez, sin mencionar a Trump, durante una transmisión del canal estatal Venezolana de Televisión.

La figura de Delcy Rodríguez representa un pilar fundamental en la estructura del poder oficialista venezolano. Hija de Jorge Antonio Rodríguez, fundador de la Liga Socialista, y hermana de Jorge Rodríguez Gómez, presidente de la Asamblea Nacional, su ascenso dentro del chavismo ha sido meteórico. Estudió Derecho en la Universidad Central de Venezuela y participó en movimientos estudiantiles en la década de los noventa.

Su trayectoria política la llevó a desempeñarse como ministra de Comunicación y posteriormente como canciller, rol en el que ganó notoriedad por su retórica antiimperialista. Más tarde fungió como vicepresidenta ejecutiva, un cargo desde el cual ejercía un control operativo sobre todos los ministerios del gobierno. Durante las elecciones presidenciales de julio de 2024, donde Maduro enfrentó un fuerte desafío del candidato opositor Edmundo González, Rodríguez fue la cara pública de la respuesta del Estado.

Presidió mítines masivos patrocinados por el gobierno, usando su oratoria para enmarcar los comicios como una defensa patriótica “contra fascistas respaldados por extranjeros”. En el tenso período postelectoral, que la mayoría de observadores internacionales y de países occidentales consideró viciado, fue instrumental en la gestión de la narrativa y la cohesión interna del régimen. Rodríguez se situó junto al alto mando militar, proyectando una imagen de inquebrantable unidad.

Ahora, como presidenta encargada, su diálogo directo con la Casa Blanca marca un giro significativo en la relación bilateral, históricamente fracturada. Los temas mencionados por Trump –petróleo, minerales, comercio y seguridad nacional– apuntan a los intereses estratégicos de Estados Unidos y a las necesidades económicas urgentes de Venezuela. La cooperación en materia de seguridad sugiere una alineación frente a amenazas comunes, aunque no especificadas en los comunicados.

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Filiberto Cruz

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