El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a su país y que el dinero producto de su venta será administrado personalmente por él. A través de su cuenta en Truth Social, el mandatario explicó que el recurso económico obtenido estará destinado al beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos.
En su publicación, Trump detalló los términos del acuerdo: “Me complace anunciar que las autoridades interinas de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad y sancionado a los Estados Unidos de América”. Agregó que “Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de los Estados Unidos de América, para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo de Venezuela y de los Estados Unidos”.
El magnate republicano explicó además los pasos operativos: “le ha pedido al secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute este plan de inmediato. Será transportado en barcos de almacenamiento y llevado directamente a los muelles de descarga en los Estados Unidos”. Este anuncio se produce en un contexto donde el crudo venezolano presenta una serie de características que lo hacen difícil de refinar y transportar: es muy pesado, con alta densidad y contenido de azufre. Además, requiere un procesamiento adicional para diluirlo o refinarlo en instalaciones especializadas.

Esta complejidad técnica persiste a pesar de que Venezuela cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo. El país dispone de diversos tipos de crudo: extrapesado, pesado, mediano y liviano, lo que confiere al país un gran potencial para satisfacer las demandas del mercado internacional. Según datos del Boletín Estadístico Anual de la OPEP de 2024, aunque es un petróleo de ‘mala calidad’, representa el 17.5 por ciento de las reservas mundiales: unos 303 mil millones de barriles.
Las mayores reservas se concentran en la Faja del Orinoco, donde existen grandes depósitos de crudo pesado y extrapesado que está enterrado a mayor profundidad. Sin embargo, es difícil de transportar porque en su mayor parte es un crudo muy pesado que tiene un alto contenido de azufre, lo que corroe tuberías metálicas y dificulta su manejo. Todo ello, unido a las sanciones a Venezuela y a la falta de buques adecuados, ha generado problemas de almacenamiento y transporte.
El anuncio presidencial marca un desarrollo significativo en la relación bilateral, estableciendo un mecanismo directo de control financiero por parte de Trump sobre los recursos provenientes de un activo estratégico venezolano. La operación logística, encomendada al secretario de Energía, deberá superar los conocidos desafíos técnicos asociados al manejo del crudo pesado venezolano para materializar la transferencia de los millones de barriles anunciados.





