El gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, autorizó la salida hacia China de dos supertanqueros cargados con petróleo, convirtiéndose en el segundo y tercer buque que zarpa del país sudamericano desde que Estados Unidos incautó la semana pasada una embarcación que transportaba crudo venezolano. La autorización fue otorgada esta semana, los buques partieron desde el puerto de José, en Venezuela, y la decisión se da en un contexto de tensiones tras las advertencias del gobierno estadounidense sobre posibles nuevas incautaciones.
De acuerdo con documentos internos de la empresa estatal PDVSA, cada uno de los supertanqueros transporta alrededor de 1.9 millones de barriles de crudo pesado Merey. Fuentes relacionadas con la operación señalaron que los buques planean navegar con sus transpondedores de rastreo desactivados desde José, el principal puerto petrolero del país, lo que dificultaría el seguimiento de su ubicación durante el trayecto.
La salida de los buques ocurre luego de que el gobierno de Estados Unidos incautó una embarcación que transportaba petróleo venezolano la semana pasada. Si bien el gobierno de Donald Trump anunció que no permitirá que ningún buque sancionado salga de aguas venezolanas, los petroleros que zarparon recientemente no figuran en la lista actual de sanciones impuestas por Washington. No obstante, fuentes del sector señalaron que el riesgo de una nueva incautación permanece latente, luego de que el miércoles Trump exigió que Maduro devuelva los activos incautados a compañías petroleras estadunidenses hace años.

Diversos buques que transportan petróleo iraní, ruso o venezolano utilizan prácticas conocidas como suplantación de identidad o “spoofing”, mediante las cuales proporcionan datos falsos de ubicación para ocultar su posición real. Muchos de estos barcos no están sujetos a sanciones estadunidenses, pero forman parte de la denominada “flota oscura”, que generalmente no está regulada por aseguradoras ni proveedores de servicios marítimos occidentales. Analistas del sector naviero han señalado que este tipo de flota también se considera expuesta a medidas punitivas.
Las exportaciones de crudo de Venezuela han registrado una caída significativa desde los más de 900 mil barriles por día que el país enviaba al exterior en noviembre pasado, de acuerdo con datos citados en el sector energético. En este contexto, el gobierno venezolano autorizó ayer formalmente que los dos supertanqueros de gran tamaño (VLCC) zarparan con destino a China, según confirmaron dos fuentes familiarizadas con las operaciones de exportación del país.
Uno de los buques ya había zarpado del fondeadero de José, donde numerosos barcos cargados han permanecido a la espera de instrucciones desde que Estados Unidos incautó la embarcación la semana pasada. El servicio de monitoreo TankerTrackers.com informó que detectó el movimiento tras analizar imágenes satelitales recientes.
Washington ha reiterado que no permitirá la salida de buques que estén sujetos a sanciones estadunidenses como parte del bloqueo anunciado por el presidente Donald Trump esta semana. En ese sentido, el gobierno estadounidense ha aclarado que únicamente tiene en la mira a embarcaciones que figuren explícitamente en sus listas de sanciones, y que los petroleros que partieron recientemente no se encuentran incluidos en ellas.
En paralelo, este jueves el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia expresó su preocupación por las decisiones de Estados Unidos relacionadas con Venezuela y el transporte marítimo internacional. En un comunicado, la cancillería rusa señaló que espera que el gobierno de Donald Trump no cometa un error fatal en su política hacia el país sudamericano. “Observamos la continua y deliberada escalada de tensiones en torno a Venezuela, un país amigo nuestro. Esperamos que el gobierno de Trump, que se caracteriza por un enfoque racional y pragmático, no cometa un error fatal”, agregó el ministerio.
La autorización de salida de los supertanqueros se produce así en medio de un escenario de presiones internacionales, advertencias de posibles incautaciones y una disminución de las exportaciones petroleras venezolanas, mientras los buques con crudo pesado Merey navegan con destino al mercado chino.





